Barcelona acuerda erradicar el uso del glisofat y otros herbicidas tóxicos en los espacios verdes y en la vía pública

22/12/2015 18:18 h

Ecologia Urbana

El Ayuntamiento declara el objetivo de eliminar el uso de este herbicida y reducir el uso de productos fitosanitarios en el mantenimiento de la jardinería pública de la ciudad. Por este motivo, buscará alternativas ecológicas más adecuadas y respetuosas con la salud de las personas y del medio ambiente, a la vez que establece un periodo máximo de transición de un año para alcanzar este objetivo.

El Ayuntamiento de Barcelona ha aprobado, en el marco de la Comisión de Ecología, Urbanismo y Movilidad, una proposición para erradicar el uso del glifosat y otros herbicidas tóxicos en los espacios verdes y en la vía pública de la ciudad.

De esta manera, Barcelona buscará alternativas ecológicas más adecuadas y respetuosas con la salud de las personas y del medio ambiente, y establecerá un periodo máximo de transición de un año para alcanzar este objetivo.

El glifosat es un herbicida total no selectivo que se utiliza para matar hierbas y arbustos. Se infiltra en el suelo, es muy soluble en el agua y persistente en el medio, de manera que contamina con facilidad los acuíferos, siendo tóxico para la fauna acuática, los animales domésticos o el ganado.

Cancerígeno según la OMS

El glifosat fue decretado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como probablemente carcinógeno para los humanos, y existen estudios científicos que relacionan el uso del glifosat con algunas afecciones y enfermedades. Entre los efectos adversos se han descrito: toxicidad subaguda y crónica, daños genéticos (es mutagénico), trastornos reproductivos, y aumento de la frecuencia de anomalías espermáticas y de la carcinogénesis.

Al mismo tiempo, cada preparado de herbicida que contiene glifosat viene acompañado de otras sustancias que multiplican su toxicidad. Entre estos ingredientes encontramos el N-nitroso que, como otros compuestos nitrogenados, también es cancerígeno. Asimismo, cuando se degrada el glifosat se libera formaldehído, compuesto también cancerígeno.

El Centro de Análisis y Programas Sanitarios (CAPS) manifiesta que siempre tiene que prevalecer el “Principio de Precaución” (Art.191 del Tratado de funcionamiento de la UE, que además forma parte del acuerdo MSF celebrado en la OMC), con los herbicidas que puedan tener componentes cancerígenos y que los legisladores no lo regulan por los intereses de las multinacionales.

Los riesgos de luchar contra las “malas hierbas”

Numerosas administraciones locales utilizan herbicidas de acción rápida para eliminar hierbas adventicias (denominadas “malas hierbas”) de cara a la prevención de incendios forestales y la limpieza de jardines y parques. Pero el uso de herbicidas químicos puede plantear riesgos muy serios, pues diferentes estudios demuestran que el glifosat y otros herbicidas utilizados tienen efectos perjudiciales sobre la salud y el medio ambiente.

Los productos fitosanitarios son un motivo de preocupación por su posible impacto en la salud de las personas y en el medio ambiente. La Unión Europea y los estados que la conforman han legislado al respecto y se han hecho avances para racionalizar su uso, con el fin de reducir los riesgos y efectos en la salud humana y los ecosistemas.

Son especialmente relevantes la Directiva 2009/128/CE, del Parlamento Europeo y del Consejo, de 21 de octubre de 2009, y el Real Decreto 1311/2012 de 14 de septiembre del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente del Gobierno español, relativas a la racionalización del uso de los productos fitosanitarios para reducir los riesgos y efectos del uso de los plaguicidas en la salud humana y el medio ambiente y el Plan de Acción Nacional requerido para conseguirlo.

Toda esta información y estos estudios obligan a las administraciones públicas a disponer de planes y técnicas para avanzar en la eliminación del glifosat en el ámbito de la jardinería atendiendo al principio de la precaución.

En este sentido, el Ayuntamiento de Barcelona manifiesta su posicionamiento al respecto y aprueba la erradicación del uso del glifosat en los espacios verdes y la vía pública municipales sustituyendo el uso de herbicidas por métodos no contaminantes que no dañen la salud ni el medio ambiente.

Hacia una jardinería más ecológica

A partir de la aprobación acordada hoy se iniciarán los trabajos necesarios para la transición hacia una jardinería ecológica gestionada públicamente con criterios de calidad y sostenibilidad, evitando el uso de agrotóxicos, las podas excesivas, así como el uso de especies no adaptadas al medio o con necesidades hídricas excesivas.

El Ayuntamiento de Barcelona informará a la ciudadanía de los motivos por los cuales hay que evitar el uso del glifosat y las ventajas que puede suponer la transformación del paisaje urbano, ya que, en algunos casos, dejar crecer las hierbas supondrá un beneficio para la biodiversidad y la calidad del medio ambiente urbano.

Se dará respuesta a todas las preguntas e instancias formuladas tanto por entidades como por particulares, referentes a la aplicación del glifosat y otros herbicidas. La Constitución, en su artículo 45, el Convenio de Aarhus, así como algunas Directivas europeas, reconocen el derecho a la información y a la participación pública para tener acceso a la justicia en materia medioambiental.

Promoción de la iniciativa fuera de Barcelona y en el ámbito privado

Con el fin de contribuir a garantizar que esta medida sea efectiva con efecto multiplicativo, beneficioso a nivel supramunicipal, el Ayuntamiento de Barcelona propondrá a los ayuntamientos del Área Metropolitana que tomen medidas en la misma línea.

Por cuestiones de salud pública y con el fin de evitar el uso de este tipo de productos perjudiciales en jardines privados, viveros de plantas y zonas bajo responsabilidad no municipal (como por ejemplo las vías de tren) se harán campañas de concienciación y jornadas informativas dirigidas a los propietarios de jardines privados, a los profesionales viveristas y responsables de otras administraciones.

También se harán estudios clínicos necesarios sobre la salud de los trabajadores y trabajadoras de parques y jardines para valorar los efectos tóxicos sobre sus organismos. Será necesario un muestreo poblacional suficiente para poder sacar conclusiones epidemiológicas.