Las muestras de la cultura popular de Lisboa que podremos ver por La Mercè

16/07/2018 16:58 h

Redacció

Es tradición que todos los años por las fiestas de La Mercè Barcelona invite a una ciudad del mundo a través del programa de la Ciudad Invitada. Este año la escogida es Lisboa, la capital de Portugal. El programa quiere mostrar varias expresiones artísticas y culturales de ciudades con las que Barcelona mantiene vínculos de amistad y cooperación. Desde el inicio de esta iniciativa, han participado en este programa: Medellín (2007), Quito (2008), Estambul (2009), Dakar (2010), San Petersburgo (2011), Montreal (2012), Viena (2013), Estocolmo (2014), Buenos Aires (2015), París (2016) y Reikiavik (2017).

La ciudad invitada tiene un impacto singular en la programación de La Mercè, impregnando la fiesta del perfil cultural de las ciudades que participan en ella. Este año se podrán escuchar fados, habrá una buena retahíla de músicos lisboetas que participarán en la Barcelona Acción Musical y también vendrá una buena muestra de artistas de calle, que mostrarán su talento en el MAC. Lisboa es una ciudad con una cultura popular y tradicional muy arraigada y por la fiesta mayor de la ciudad nos ofrecerán una cata de la mano de un grupo de coros y danzas que participará en las Jornadas Internacionales Folclóricas y podremos ser testigos de la tradición de los tronos de san Antonio, que podrá verse en el palacio de la Virreina.

Las Jornadas Internacionales Folclóricas, organizadas por Adifolk, ya llevan unos años formando parte de La Mercè tradicional, a la que aportan una dimensión intercultural e internacional. Este año, entre otros invitados, está un colectivo de Lisboa dedicado a las tradiciones portuguesas: el grupo etnográfico Danças e Cantares do Minho. Nació en 1980 y desde entonces ha preservado y divulgado la cultura popular a ambos lados del río Miño. Los podremos ver en la plaza Nova y en la cabalgata de La Mercè, a la cual se sumarán.

Durante la fiesta de san Antonio en Lisboa, es habitual ver los llamados tronos de san Antonio. Es una tradición iniciada en el siglo XVIII, cuando, a consecuencia del terrible terremoto de 1755, la iglesia del santo más popular de Portugal quedó parcialmente destruida. Para que no se quedara sin casa, los vecinos de los distintos barrios empezaron a construir recreaciones en miniatura del altar del santo con el objetivo de recaudar fondos para reconstruir la iglesia. La costumbre derivó en numerosos concursos y muestras en que los vecinos de los barrios trabajaban de manera colectiva. Este espíritu comunitario se ha mantenido hasta hoy: los vecinos siguen trabajando juntos para construir el trono más bonito de toda Lisboa. Durante las fiestas de La Mercè se instalará en las escaleras del Palau de la Virreina un trono como homenaje a esta tradición lisboeta.