Mil kilómetros de alternativa para no ir en bici por la acera

A partir de enero del 2019 las bicicletas no podrán circular por las aceras de la ciudad, con algunas excepciones. La infraestructura ciclista se ha ampliado y ahora cuenta con un millar de kilómetros de carriles bici, zonas 30 y calles pacificadas, para que se pueda llegar en bicicleta a cualquier punto de la ciudad de una forma más eficiente y segura. Además, las bicicletas tienen prioridad de circulación en prácticamente todas las calles y vías.

29/11/2018 12:13 h

Redacció

El 1 de enero se empezará a aplicar completamente la Ordenanza de Circulación de Peatones y Vehículos, después de la moratoria de dieciocho meses aprobada en julio del 2017, que retardaba la prohibición de circular en bicicleta por la acera.

La normativa municipal indica que las bicicletas pueden circular por la acera, siempre que no haya ningún carril bici ni ninguna señal que indiquen lo contrario, en los siguientes casos:

  • Aceras de más de 5 metros de ancho y 3 metros de espacio libre.
  • Carriles bici en la acera, a una velocidad máxima de 10 km/h.
  • De 22.00 a 7.00 horas en aceras de más de 4,75 metros de ancho y 3 metros de espacio libre, como por ejemplo las de la trama Cerdà.
  • Ciclistas menores de 12 años y sus acompañantes.

Una red ciclista ampliada y conectada

La moratoria de la prohibición de circular en bici por las aceras se decretó ante el crecimiento previsto de la infraestructura ciclista. La construcción de nuevos carriles bici y la pacificación de vías ha crecido lo suficiente desde entonces para poner fin a la convivencia de peatones y pedales en las aceras.

La red ciclista dispone ya de un millar de kilómetros de vías especialmente adecuadas para la circulación de bicicletas: zonas 30 (donde la velocidad máxima de vehículos a motor es de 30 km/h), calles pacificadas y carriles bici, que se han ampliado un 72 % en tres años y han pasado de 116 a 204 kilómetros.

Esta red cuenta con un eje mar-montaña y un eje Besòs-Llobregat para que los ciclistas puedan desplazarse con más eficiencia y seguridad a cualquier punto de la ciudad. Además, el 90 % de los barceloneses y barcelonesas disponen de un carril bici a menos de 300 metros de su casa.

Por otro lado, las bicicletas pueden circular por la calzada, donde se tienen que situar en el centro del carril y no pueden ser adelantadas por el resto de vehículos, que deben mantener una distancia de seguridad de 1,5 metros. Esta posibilidad existe incluso cuando la vía dispone de un carril bici.

Un Bicing mejorado

La estrategia municipal de este mandato ha consistido en fomentar los medios de transporte alternativos al motor privado. La mejora del transporte público y el fomento del uso de la bicicleta han sido las principales medidas de esta estrategia, de acuerdo con la cual se mejorará la infraestructura y se renovará el servicio municipal de bicicletas compartidas del Bicing.

El nuevo Bicing se pondrá en marcha en enero y ampliará los servicios progresivamente. Funcionará las 24 horas del día; tendrá más cobertura territorial, con 519 estaciones en superficie y mixtas, 95 nuevas; renovará todo el parque de vehículos, con un diseño más confortable y seguro, y ampliará las bicicletas eléctricas, que pasarán de 300 a 1.000.

Ciudad de peatones

El Plan de movilidad urbana 2013-2018 establece que la prioridad de circulación es de los peatones, seguidos por el transporte público y la bicicleta, y en último lugar se sitúa el vehículo privado a motor. El objetivo es fomentar una movilidad más sostenible, eficiente y segura para avanzar hacia una ciudad con más salud y vida en las calles.

Los desplazamientos a pie favorecen hábitos saludables, la sensación de pertenencia al barrio, el uso social del espacio público y el comercio de proximidad. Para fomentar este tipo de desplazamientos, se han impulsado actuaciones como el despliegue del programa de superislas en Sant Antoni, Poblenou o Horta, la ampliación de calles de plataforma única o la ampliación de aceras.

Para mejorar la movilidad en la ciudad, también se aplica la normativa de aparcamiento de motos y, ahora, la ordenanza que regula la circulación de las bicicletas, que, además de no poder circular por la acera, tienen que adaptar la velocidad a los peatones en las calles pacificadas.

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