Un nuevo gran parque en el Guinardó

Los jardines históricos de la finca Ravetllat-Pla se reformarán y se abrirán al público con el objetivo de ampliar los espacios verdes, preservar la biodiversidad, recuperar el patrimonio para el barrio y fomentar las actividades ciudadanas. El nuevo parque público tiene una extensión de 3,6 hectáreas y permitirá avanzar con respecto a la naturalización de la ciudad. Los trabajos empezarán en mayo y se prolongarán durante un año y medio.

27/12/2017 19:18h

Redacció

La intervención prevé recuperar el estado original de los jardines para conservar su identidad original y adecuarlos al uso de la ciudadanía con nuevos accesos, arreglo de caminos, nuevos espacios de estancia y naturales con zonas boscosas y abiertas, un estanque, un pozo, un área de juegos infantiles, huertos urbanos y refugios para la fauna.

La actuación transformará los jardines, que hasta ahora han constituido una gran barrera para el vecindario, en una gran manzana de 3,6 hectáreas abierta al público en horario diurno que facilitará la conexión entre las calles adyacentes. Además, se convertirá en un punto de verde urbano que potenciará el corredor ecológico entre el parque de la Ciutadella y Collserola, del cual forma parte, y permitirá avanzar con respecto al objetivo municipal de llegar a más de 160 hectáreas de zonas verdes en el año 2030.

“La mejora y dignificación de este jardín histórico nos permite avanzar en la naturalización de la ciudad y en nuestro compromiso de incrementar 44 hectáreas de verde urbano durante este mandato. Queremos que sea un espacio de referencia en biodiversidad y abierto a todo el mundo”, ha destacado a la teniente de alcaldía de Ecología, Urbanismo y Movilidad, Janet Sanz.

El proyecto se ha desarrollado en coordinación con las entidades y asociaciones vecinales del Guinardó. Los trabajos de los jardines, que tienen un presupuesto de 7,6 millones de euros, empezarán en mayo del 2018 y se prevé que se acaben en otoño del 2019.

Más espacio verde en un entorno histórico

Los jardines forman parte del terreno de la finca Ravetllat-Pla, un palacete señorial de 2.500 metros cuadrados de estilo neoclásico construido en los años treinta para acoger el Instituto Ravetllat-Pla, que funcionó como laboratorio farmacéutico hasta los años setenta.

El edificio también se convirtió en residencia de la familia Pla-Montseny y a lo largo de los años pasó a ser la residencia de Núria Pla, hija del doctor Ramon Pla y amante del coleccionismo que reunió una gran cantidad de muebles y antigüedades de los siglos XVII, XVIII y XIX. En concreto, 850 piezas de mobiliario, escultura, pintura y orfebrería que ahora se exponen en el edificio histórico, reconvertido en museo y gestionado por la Fundación Ramon Pla i Armengol.