Declaración institucional ante el indulto a los presos y presas independentistas

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha ofrecido una declaración con motivo de la aprobación de los indultos por parte del Consejo de Ministros.

22/06/2021 19:36 h

Ajuntament de Barcelona

Tras conocer el acuerdo del Consejo de Ministros que indulta a líderes sociales y políticos independentistas, como alcaldesa de Barcelona, capital de Cataluña, quiero manifestar lo siguiente:

Hace un año y ocho meses, una vez conocida la sentencia del Supremo, comparecí en este mismo Saló de Cent para compartir la indignación y la frustración que sentíamos por las duras condenas que se habían dictado. Ese fue un día muy triste, un día muy gris que nos tocó emocionalmente a muchas personas, independentistas y no independentistas.

Ese día, pensáramos lo que pensáramos sobre la relación entre Cataluña y España, humanamente no podíamos hacer otra cosa que estar al lado de Joaquim Forn, que fue primer teniente de alcaldía de esta casa, Oriol Junqueras, Raül Romeva, Jordi Turull, Dolors Bassa, Carme Forcadell, Josep Rull, Jordi Cuixart y Jordi Sánchez, y de sus familias y personas queridas.

También era un día triste porque suponía el fracaso de la política y la demostración definitiva de que la judicialización, en lugar de acercarnos, nos alejaba todavía más de las soluciones.

A pesar de la tristeza y la decepción del momento, pedí que no bajáramos los brazos. Era y es la responsabilidad de los representantes políticos buscar soluciones a los problemas y no generar problemas nuevos. Por eso solicité, hace casi dos años, tres cosas: la libertad de las personas encarceladas, el establecimiento de un diálogo sincero y estable y una solución política que sea votada por la ciudadanía de Cataluña.

Libertad

Hoy, por fin, llega el primero de los tres puntos, la libertad. Una libertad que muchas personas querríamos que hubiera llegado antes, pero una libertad que, en definitiva, abre la puerta a una nueva etapa, la etapa del diálogo y de las soluciones.

Siempre hemos dicho que la libertad era el primer paso imprescindible para entrar en las nuevas etapas, primero la del diálogo y seguidamente la de las soluciones.

Por lo tanto, hemos dado un primer paso, pero hay que tener presente que no está todo resuelto. No nos tenemos que detener aquí. Tenemos que entrar definitivamente en la nueva etapa.

Ahora hay que avanzar en la reforma del Código penal, como nos pide el Consejo de Europa y antes había pedido Amnistía Internacional, para adecuarlo a la legislación internacional en derechos humanos y defensa de la libertad de expresión y a la doctrina del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos.

Una reforma que nos tiene que hacer avanzar en la desjudicialización de la política en Cataluña y donde la libertad de expresión quede del todo protegida, en Cataluña y en toda España. Una reforma que permita que todo el mundo se exprese en libertad, sobre la independencia, sobre la monarquía o sobre cualquier otra cuestión, y que no volvamos a pasar la vergüenza de ver encarcelados a políticos, artistas, cantantes, sindicalistas o cualquier persona por expresar su opinión.

Diálogo es valentía

Todavía hoy en el debate público nos encontramos con críticas a cualquier posibilidad de diálogo. Donde el diálogo es presentado como una muestra de debilidad. Es por eso por lo que para empezar y mantener una etapa de diálogo real hace falta valentía.

En este sentido, el Gobierno del Estado ha sido valiente, porque ante muchas presiones y resistencias finalmente ha dado el paso que hacía falta. Es un paso que reclamábamos muchas y muchos y que por fin llega. Ahora hay que seguir afrontando con valentía el diálogo.

Porque la valentía no es enfrentarse al otro, sino entender sus razones. La valentía no es ser más fuerte o más orgulloso, sino entender la complejidad. La valentía es aceptar que no conseguirás todo lo que querrías. La valentía es sentarse, hablar, dialogar y proponer soluciones. No dejemos que nadie eche atrás el camino del diálogo y la política.

Si para conseguir los indultos todo el mundo ha tenido que moverse de su zona de confort, sucederá lo mismo con el diálogo y la búsqueda de soluciones políticas. Hará falta salir de la zona de confort y ser valientes para mantener este diálogo a pesar de las adversidades que seguro que aparecerán.

Soluciones

De este diálogo honesto y sincero tienen que nacer las soluciones. Hoy no es el día de prefigurarlas, sino de expresar la voluntad de construir estas soluciones de manera colectiva. No será fácil pero tenemos una oportunidad. Aprovechémosla. Es la hora de la política y de las soluciones políticas que tendrán que ser votadas democráticamente.

Mi compromiso como alcaldesa de Barcelona, de una ciudad abierta, diversa y de diálogo, es contribuir a hacer posible que esta nueva etapa que hoy se abre sea un éxito y, por lo tanto, acabe ofreciendo soluciones reales.

Solo con mucho trabajo, diálogo y escucha llegaremos a encontrar las soluciones. El éxito de esta nueva etapa pasa, pues, por que la política forme parte de la solución y no de los problemas. Un éxito que siempre hemos dicho que no puede ser de unos contra los otros sino un éxito colectivo, de construcción conjunta de las soluciones a nuestros problemas.

Salir de las trincheras emocionales

Quiero compartir una última reflexión: todas nos merecemos un nuevo tiempo para salir de las trincheras políticas y emocionales. Se inicia una nueva etapa en el ámbito de la política, ciertamente, pero en esta nueva etapa lo que pido es que también cuidemos más y mejor las relaciones humanas entre nosotros.

A la tensión que hemos vivido la última década, que va desde la sentencia del Estatut hasta la llegada de los indultos, hoy añadimos el agotamiento emocional después de la pandemia y una crisis económica y social de la que tenemos que salir juntas.

Hemos sufrido demasiado. Por eso pienso que todos y todas nos merecemos iniciar una etapa de menos tensión y de menos sufrimiento. Tenemos que dejar de prejuzgar, de atrincherar las posiciones, de definir bandos irreconciliables. Merecemos escucharnos, volver a mirarnos a los ojos, reconocer errores, pero hacerlo sin reproches.

Nos merecemos vivir esta nueva etapa desde la calma, desde la empatía, sin rehuir los conflictos pero encarándolos de otra manera, con cuidado, con respeto a las personas y a las instituciones. Sin apriorismos y sin prejuicios, entendiendo que aquí mucha gente ha sufrido mucho, de manera destacada los presos y las presas y sus familias, pero también ha habido padecimiento en el conjunto de la sociedad catalana.

Hoy es un día que nos alivia, que nos reconecta emocionalmente. Aprovechemos para que sea también el inicio de un futuro mejor como sociedad. Sin vencedores ni vencidos, sin humillaciones ni revanchas… Hoy es un día para imaginar y empezar a construir entre todos y todas una sociedad y un futuro más fraterno, más justo, más empático y más humano. Hagámoslo posible.

Acabo esta declaración institucional con unas palabras de Arcadi Oliveres, una persona querida en Cataluña, de paz y diálogo, transversal y de consensos:

“Estamos obligados a no perder nunca la esperanza. Tal como están las cosas en este planeta, si la perdemos iremos muy mal. Los momentos son difíciles, no de ahora, sino de siempre, pero ahora más que nunca no la podemos perder.”

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