Ciencia ciudadana contra el calor
Barcelona mantiene en marcha tres proyectos para avanzar en la reducción de los efectos del calentamiento global.

El entorno del Mediterráneo se calienta un 20% más rápido que la media global, lo que hace que, por ejemplo, las oleadas de calor sean cada vez más frecuentes y más intensas. Todo ello tiene consecuencias en la salud humana y ecológica, y por eso Cataluña y la ciudad de Barcelona, de forma particular, han priorizado las actuaciones para mitigar y conocer más estos efectos, que tienen graves consecuencias para el entorno y la salud.
A propósito, diferentes instituciones tienen en marcha proyectos de ciencia ciudadana, que cuentan con la implicación activa de cualquier persona ciudadana, a través de los cuales se recopilan datos que después se aplican en forma de previsiones, actuaciones o para comunicarlos de forma efectiva y transversal. La Oficina de Ciencia Ciudadana del Ayuntamiento de Barcelona es una herramienta de apoyo de estos proyectos a la ciudad que trabaja con el objetivo de acercar ciudadanía e investigación.
Se trata de proyectos, en distintas fases de ejecución, que abordan el calor desde diferentes aproximaciones.
Vigilants de la Calor
Este proyecto, iniciado en mayo de 2024, está orientado al alumnado y sus familias y tiene por fin generar datos de confort y temperatura en los hogares para derivar después propuestas de adaptación al calor. Participan más de un centenar de alumnos de tres centros del ámbito de Barcelona y l’Hospitalet de Llobregat. Con la ayuda de unos dispositivos sencillos, unos sensores ambientales que miden temperatura, humedad y concentración de CO2, el alumnado, con la ayuda de las familias, ha ido compilando datos y anotando observaciones. El proyecto ha sido impulsado por el Institut Metropoli, el Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC) y ha sido financiado por el Área Metropolitana de Barcelona.’Vigilants de la calor’ también forma parte del programa Ciencia Ciudadana en las Escuelas, organizado por la Oficina de Ciencia Ciudadana, para el próximo curso escolar 2025-2026.
Cròniques de la Calor
El proyecto finalizó oficialmente en marzo, pero sigue todavía muy vivo. Ha tenido por objetivo documentar los episodios de calor extremo en el espacio público para proponer remedios. Concretamente, se identifican los espacios públicos más relevantes y se mide su temperatura, incluida la percepción de calor del vecindario.Fue impulsado por el Grupo Open Systems de la Universidad de Barcelona y ha implicado a bibliotecas, ateneos, ONGs, grupos de vecinos y centros educativos. En total han participado más de 400 personas de Barcelona, l’Hospitalet, Sant Vicenç dels Horts y Montcada y Reixach. Además de las presentaciones deben generarse todavía informes para el público general y también artículos científicos.
I-CHANGE
Individual Change of HAbits Needed for Green European transition (I-Change) concluyó su período de ejecución muy recientemente.
Pero su voluntad es continuista, para poder aprovechar todas las herramientas generadas y seguir incorporándolas. Es un proyecto europeo liderado por el Grupo de Investigación GAMA de la Universidad de Barcelona y que cuenta con la colaboración de distintos actores y entidades en Barcelona (academia, instituciones, medios de comunicación, compañías y sociedad en general). Se ha basado en procesos de aprendizaje para adaptarse mejor a los efectos del cambio climático (temperaturas extremas, inundaciones o sequías). Los ciudadanos y ciudadanas fueron equipados con herramientas prácticas y sensores, así como con conocimientos, prácticas y soluciones para reducir su propia huella de carbono y ambiental personal y para apoyar la adaptación y mitigación del clima, desencadenando la innovación individual y social. Entre otras actuaciones se han realizado muchas en barrios como el Verdum, a través de su instituto, que quieren ahora replicarse el próximo curso.
Efectos del calor
El calor puede afectar a un montón de procesos ecológicos (migraciones en las especies, más incendios, extinciones, nuevo surgimiento de enfermedades, aumento del nivel del mar, inundaciones, sequías largas y cada vez más intensas, entre otras). Pero también claramente golpea la salud humana, especialmente de las personas vulnerables.
Un estudio realizado por el Instituto de Salud Global de Barcelona, constataba cómo en 2022 en Cataluña murieron, sólo en verano, 1.772 personas vinculadas al incremento de temperaturas, de las cuales tres cuartas partes (1.327) en la Demarcación de Barcelona. Un problema que se agrava en la gente de mayor edad, y en las mujeres, que suponen el 63% de las personas afectadas. Aparte de enfermedades más concretas, que empeoran con estas condiciones, los primeros síntomas por un golpe de calor son dolor de cabeza, fatiga, rampas, desmayos, náuseas o aceleración del pulso. En los climas más húmedos, como es el caso de Barcelona, se considera que el umbral de sufrir riesgo de consecuencias comienza con 27 grados.
La participación ciudadana en el estudio del impacto del calor es fundamental para definir estrategias y acciones para mitigarlo.