El 'correfoc', un invento barcelonés

Uno de los actos más populares y concurridos de las fiestas de La Mercè es el correfoc, que este año se hará el domingo 25 y cerrará los actos de cultura popular de la fiesta mayor de la ciudad. Al anochecer, la Vía Laietana se convertirá en un infierno por donde desfilarán más de cuarenta colles de diables de toda Barcelona acompañadas de las bestias de fuego: decenas de dragones, gárgolas aladas, jinetas enfurecidas, cerdos diabólicos, dinosaurios, duendes, quimeras, aves fénix, bueyes, mulas… ¡y hasta un delfín!

Pero poca gente sabe que el correfoc es un acto relativamente nuevo y que fue inventado en Barcelona. Incluso tiene una fecha y un lugar concretos de nacimiento: las Fiestas de La Mercè de 1978, en el cruce entre la calle de Ferran y La Rambla. El folclorista y activista cultural Bienve Moya, que en aquel momento trabajaba en el Ayuntamiento, vivió el proceso desde primera línea y lo explica así: "Todo empezó con un encuentro de dragones y diables que, bajando por la calle de Ferran, se topó con un grupo de jóvenes sentados en la acera. Los chicos, en vez de apartarse al paso del desfile como habría hecho todo el mundo, se pusieron de manera totalmente espontánea bajo el fuego".

Los diables, acostumbrados al tradicional baile de diables donde ellos se movían y el público los miraba, no veían nada claro eso de mezclarse con la gente. Sin embargo, superados los recelos, la idea resultó tan innovadora que en las fiestas del año siguiente se repitió el juego, después de habérselo advertido a los asistentes. De este modo, nació el correfoc, una palabra que fusiona la idea participativa del correbou con el elemento del fuego. Moya dice que nunca se habría imaginado que esta idea tuviera tanto éxito y se convirtiera en un acto indispensable no solo de las fiestas de La Mercè, sino de la mayoría de las fiestas mayores de toda Cataluña: "La intención era que no tuviera trascendencia, que no durara mucho, pero ha acabado funcionando".