Las ferias de Ramos de Barcelona: los lugares más tradicionales donde comprar palmas y palmones

¡Atención, madrinas y padrinos! Cuando se acerca Semana Santa tenéis dos compromisos ineludibles con vuestros ahijados: comprarles la palma o el palmón y la mona. Las monas se encuentran en casi todas las pastelerías de la ciudad y las hay de todos los tipos y formas. Pero las palmas y los palmones ya cuestan un poco más de encontrar. Por eso, cada año, en Barcelona, unos cuantos días antes del Domingo de Ramos, se abren dos ferias especializadas: una en la rambla de Catalunya y la otra en la plaza de la Sagrada Família.

A partir del día 5 de abril, en estas dos ferias encontraréis palmas y palmones de todos los tamaños, ramos de laurel y muchos accesorios para decorar: cintas de mil colores, rosarios de azúcar y más golosinas y pequeños juguetes. Las dos ferias estarán abiertas hasta la víspera de Ramos, el sábado 8 de abril, de 9.00 a 22.00 horas. La de la rambla de Catalunya es la más tradicional y tiene lugar a la altura de las calles de la Diputació y de Aragó. En los dos mercados se pueden encontrar puestos muy similares, con palmones que casi pasan de dos metros y palmas para escoger y remover: desde las que pesan un par de kilos hasta las que son tan pequeñas que se pueden poner en la solapa de la chaqueta.

Las palmas y los palmones son artículos de artesanía que siguen un proceso de elaboración muy especial. Son brotes de palmera que han sido cubiertos para que no se enverdezcan con el sol. Por eso son de color amarillento y mantienen una textura lo suficientemente tierna para que puedan ser trabajados. Los palmones suelen ser brotes enteros escogidos especialmente por su esbeltez. En cambio, las palmas son el resultado de un trenzado laborioso de las hojas y es en este aspecto donde luce la destreza del artesano, tanto en las grandes como en las más pequeñas. Las hay muy elaboradas, con gran profusión de detalles en forma de trenzados diferentes, flores y filigranas, pero también son muy apreciadas las versiones más minúsculas por el trabajo de precisión que requieren.

Una vieja tradición

La tradición de bendecir la palma está estrechamente vinculada a la Semana Santa y arranca de un pasaje de la vida de Jesús, quien fue recibido en Jerusalén por una multitud que llevaba palmas y ramos de laurel. A partir de aquí se ha convertido en tradición que cada año los padrinos regalen una a sus ahijados. Además, a las palmas y los palmones bendecidos se les atribuyen una serie de propiedades especiales, como la protección del hogar y la fertilización de la tierra. Antiguamente, también era tradición en muchas casas colgar la palma o el palmón bendecido en el balcón de un año a otro, pero en Barcelona esta costumbre se va perdiendo progresivamente.