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Premios Dau Barcelona

PREMIOS DAU BARCELONA

Trofeu Dau

 

El sábado, 23 de noviembre de 2019, el Sant Andreu Teatre acoge, un año más, la gala de los Premios Dau Barcelona, unos galardones de prestigio entre los especialistas de todo el mundo, que reconocen el trabajo de los autores y divulgadores de juegos de mesa.

Desde el 2013, se entregan galardones a una personalidad que haya dedicado toda su vida al juego, al mejor autor/a del año y al mejor autor/a novel del año.

Premio especial a una personalidad que haya dedicado toda su vida al juego

Los ganadores de las dos últimas ediciones, el sueco Dan Glimne y el británico Irving Finkel han propuesto como ganador del premio 2019 al estadounidense Philip Orbanes, diseñador de juegos y editor y autor de varios libros sobre el juego Monopoly.

Mejor autor/a del año

Los ganadores de las tres últimas ediciones de los galardones al mejor autor/a del año y al mejor autor/a novel del año (por un lado, Wolfgang Warsch, Inka y Markus Brand y Rob Daviau, y por el otro, Eloi Pujadas y Joaquim Vilalta, Eugeni Castaño y François Gandon) escogen al mejor autor/a del año, de entre los que hayan publicado como mínimo un juego desde noviembre del 2018 hasta octubre del 2019.

Mejor autor/a novel del año

En paralelo, un jurado formado por blogueros, youtubers e instagramers españoles especializados en juegos otorgan el galardón al mejor autor/a novel del año, entre quienes hayan publicado su primer juego también entre noviembre del 2018 y octubre del 2019.

Premio Hispa al mejor juego de producción original española

Además, Hispa, la asociación española de editores de juegos, entregará durante la gala el premio al mejor juego de producción española, seleccionado por un jurado de críticos de juegos de todo el mundo.

 

Salón del Prestigio

Como novedad de este año, los ganadores del Premio Dau a toda una vida dedicada al juego —con nombres tan destacados, además de los mencionados más arriba, como David Parlett o Tom Werneck— entregarán el galardón Salón del Prestigio a cuatro figuras históricas que han contribuido a la creación o difusión de los juegos, con la voluntad de crear un hall of fame que irá creciendo cada año con dos personalidades más.

Philip
Orbanes

Philip Orbanes

Premio Dau Barcelona 2019 a una vida dedicada al juego

Philip Orbanes ha dedicado toda su vida a los juegos y, muy especialmente, al Monopoly. Él mismo confiesa que, desde que jugó por primera vez con 8 años, este juego le cambió la vida y que, por primera vez, se sintió como un igual sentado a la mesa junto a sus tíos y tías. Le cambió la vida hasta tal punto que ha llegado a convertirse en uno de los máximos expertos mundiales del juego, aunque admite que no ha jugado a tantas partidas como se podría pensar, ya que mucha gente no se atreve a enfrentarse a él. Orbanes también es inventor y autor de varios juegos de mesa.

En 1979 hizo realidad uno de sus sueños y empezó a trabajar en Parker Brothers (la empresa editora de Monopoly) como vicepresidente de Investigación y Desarrollo, cargo que ocupó hasta 1990. Lideró la entrada de Parker en el mundo de los videojuegos y rejuveneció juegos clásicos como Cluedo o Monopoly, gracias a la asociación con otras marcas y licencias.

En Parker Brothers tuvo la oportunidad de convertirse en juez de los campeonatos de los Estados Unidos y Canadá y los campeonatos mundiales de Monopoly, lo que le permitió viajar y conocer a jugadores de todo el mundo. Todavía sigue haciendo de juez para Hasbro, que adquirió Parker Brothers y, por lo tanto, los derechos de Monopoly en 1991.

Orbanes también ha publicado casi una decena de libros sobre el Monopoly y su relación con la industria del juego, como The Game Makers: The Story of Parker Brothers from Tiddledy Winks to Trivial Pursuit, The Monopoly Companion o Monopoly®: The World’s Most Famous Game & How It Got That Way, en los que explica cómo el juego se entrelaza con la economía y con los negocios y cómo consigue acercar a jugadores de cualquier rincón del mundo.

En 1995 cofundó la empresa Winning Moves. Después de dieciocho años como presidente, ahora ocupa la vicepresidencia de la compañía, que se dedica a publicar y relanzar juegos clásicos y puzles como Cluedo, Scattergories, el cubo de Rubik y Twister.

Orbanes también es presidente de la Association for Games and Puzzles International (AGPI), formada por expertos y estudiosos del juego, coleccionistas e historiadores. Además, ha participado, y todavía colabora, en decenas de programas de radio y televisión para hacer difusión de los juegos y su industria.

Estos son los discursos de presentación de Philip Orbanes, a cargo de Dan Glimne, y de aceptación del Premio por parte de Philip Orbanes.

 

Discurso introductorio para a Phil Orbanes

Dan Glimne

 

Señoras y señores, compañeros y compañeras de juego:

Una vez más, ha llegado el momento de presentar al destinatario del Premio Especial Dau Barcelona de este año. Les recuerdo, como el año pasado, que este NO es un trofeo cualquiera en el mundo del juego. Las reglas estipulan claramente que debe otorgarse a “una vida dedicada al juego”.

¿Y por qué no debería haber vidas dedicadas a los juegos? A lo largo de la historia de la civilización y la cultura humana, innumerables vidas se han dedicado al arte, la música, la literatura, etcétera. Y mostramos nuestro reconocimiento a esos esfuerzos y constancia también mediante prestigiosos premios: el premio Nobel, el Premio de Música Polar, el premio Goncourt, etcétera, y ahora también con el Premio Especial Dau Barcelona.

Este año, el ganador de este galardón es Phil Orbanes, de Estados Unidos. A él le cambió la vida cuando tenía 8 años, aunque por entonces era demasiado joven para darse cuenta. Tras jugar, hasta esa edad, a juegos de niños que no le suponían ningún reto, un día, algunos familiares mayores que él le invitaron a jugar a un juego bastante diferente: el Monopoly.

Aquel juego le abrió los ojos. De repente, encontró algo de una profundidad completamente distinta: un juego de estrategia con tácticas y opciones, en el que, mediante su habilidad, era capaz de defenderse ante los adultos. Más tarde, el joven Phil, muy emocionado por la experiencia, pidió a su madre que le comprara otro juego de destreza, el Cluedo, y ella lo hizo. Sin embargo, cuando Phil le pidió que le comprara un tercer juego, su madre le respondió que tuviese paciencia y esperase a su cumpleaños, que era dos meses más tarde.

Sin embargo, a Phil Orbanes ya le había picado el gusanillo de los juegos. Se le había abierto una puerta a otro mundo y, si no podía conseguir algún otro juego enseguida, simplemente tendría que inventar uno él mismo. Un vecino le proporcionó varios pósteres de Coca-Cola, que por detrás estaban en blanco, para que pudiera dibujar sus propios tableros, y otro le facilitó cartas numeradas de otro juego incompleto, que utilizó como una especie de mecanismo para el juego. De este modo, el joven Phil inventó su primer juego, un juego de carreras con coches de juguete que les encantaba a sus amigos.

Este fue el inicio de una vida dedicada a los juegos; como muchas veces nos ha pasado a todos, una cosa lleva a la otra y, solo cuando nos giramos y echamos la vista atrás, vemos que todos esos pasos, tanto los pequeños como los grandes, terminan formando un camino. Ahora, varias décadas más tarde, Phil puede mirar atrás y ver una destacada trayectoria, durante la cual ha escrito una docena de libros sobre juegos, ha ejercido como director de juegos en Ideal Toy, como vicepresidente sénior de Investigación y Desarrollo en Parker Brothers, y como presidente y vicepresidente en Winning Moves Games. Asimismo, ha aparecido en docenas de programas de radio y televisión presentando juegos y hablando del sector y, actualmente, es el presidente de la Association for Games & Puzzles International, un grupo de estudiosos, coleccionistas e historiadores de juegos y puzles.

Además, a lo largo de su extensa y variada carrera, Phil nunca ha olvidado su primer amor en el ámbito de los juegos: el Monopoly. Ha sido el presidente de jurado en varios campeonatos estadounidenses, canadienses y mundiales de Monopoly, y todavía lo es para Hasbro, el actual propietario de Parker Brothers y de este juego. También ha escrito varios libros sobre la historia del juego y hace tiempo escribió un artículo para la Harvard Business Review con el maravilloso título de “Everything I Know About Business I Learned from Playing Monopoly” (“Todo lo que sé sobre negocios lo aprendí jugando al Monopoly”). Además, Phil es el inventor del Speed Die (dado rápido), utilizado por varios millones de jugadores de todo el mundo en las versiones más modernas del Monopoly.

En resumen: Phil Orbanes ha sido elegido este año para el Premio Especial Dau Barcelona por el eminente trabajo que ha llevado a cabo durante décadas para fomentar la cultura y el disfrute de los juegos a través de distintos medios de comunicación (por ejemplo, se le puede encontrar en varios documentales de YouTube), libros o artículos, así como mediante los destacados cargos que ha ocupado en el sector. Por todos estos innumerables esfuerzos durante una vida dedicada a los juegos, se merece el debido reconocimiento. Por ello, señoras y señores, debo pedir a Phil que se acerque y acepte este premio.

 

Discurso de agradecimiento

Philip E. Orbanes

 

Es un gran honor para mí recibir el maravilloso Premio Especial Dau Barcelona de este año, porque con él corono mi carrera y me confirma que tomé la decisión correcta, hace cincuenta años, al dedicar mi vida profesional a los juegos.

Mis tías y tíos más jóvenes y también mis padres me introdujeron en este mundo a una temprana edad. Aprendí a jugar a clásicos como las damas, el parchís, el Scrabble, y, especialmente, el Monopoly. Poco después de haber empezado a jugar al Monopoly con ocho años, inventé mi primer juego. Hacerlo fue tan natural como lanzar una pelota. Seguí inventando juegos durante mi adolescencia y, cuando estaba a punto de entrar en la universidad, fundé mi propia pequeña empresa de juegos, a la cual puse el nombre de Gamescience Corporation porque iba a comercializar juegos que fueran simulaciones realistas de hechos y actividades de la vida real.

He reflexionado muchas veces sobre la decisión impulsiva que me llevó a crear Gamescience y me he preguntado en qué estaría pensando para invertir en ella parte de mis muy escasos ahorros, que necesitaba para pagar la universidad. Si no hubiera sido joven, excesivamente confiado y sumamente ingenuo, nunca habría tomado esa decisión. Pero, si hubiera sido prudente, ¡esta noche no estaría aquí con ustedes!

Afortunadamente, vendí mi pequeña empresa antes de graduarme y conseguí trabajo en el sector de los juegos en Nueva York. Había demanda de una capacidad como la mía para inventar y, poco a poco, aprendí a tomar buenas decisiones comerciales. Tuve, además, la ventaja de conocer a varias personas cuyo ejemplo seguí y otras cuyo comportamiento me mostró lo que no se debía hacer.

“Toqué el cielo”, por así decirlo, justo antes de cumplir los 29, cuando acepté el puesto de director de juegos de mesa en Ideal Toy Company. En aquel momento, Ideal tenía mucho poder y era rival directa de la compañía de juguetes más grande del mundo: Mattel. Sin embargo, era una empresa muy caótica y su sede en Nueva York era un entorno muy duro. Inventé muchos juegos para Ideal, pero nunca recibí ningún tipo de reconocimiento o remuneración extra.

Sin embargo, Ideal me templó para el trabajo de mis sueños, que iba a empezar a ejercer en la preciosa Nueva Inglaterra: dirigir el desarrollo de productos en Parker Brothers, empresa conocida por tantos juegos clásicos, especialmente el Monopoly, pero también CluedoSorry!RiskBoggle y Mil kilómetros. Durante mis doce años en la empresa, dejé huella en todos ellos.

En 1987, Parker Brothers se vio envuelta en una oferta de adquisición y, finalmente, fue absorbida por Hasbro. Después de Parker, dirigí mi propia empresa de I+D de juguetes y juegos hasta que Tom Kremer, famoso por comercializar el cubo de Rubik, me invitó a convertirme en socio director de una nueva empresa de juegos, cuyo objetivo era lanzar productos de juego con una estructura más elaborada, para jugadores exigentes. La empresa no tenía nombre y se me ocurrió uno: Winning Moves Games. Le dije a mi mujer, Anna, que sería divertido dirigir Winning Moves durante seis o siete años. Pues bien, la empresa está a punto de celebrar su 25 aniversario. Nuestro hijo mayor ha estado dirigiendo la empresa en los seis últimos años, junto con el talentoso grupo de empleados que tuve el placer de contratar y de formar aprovechando toda mi experiencia.

A lo largo de mi carrera, he inventado juegos de mesa serios, como Cartel e Infinity, juegos de alta tecnología, como Electronic Detective para Ideal Toy, muchas mejoras para Monopoly, especialmente el Speed die (dado rápido) y el Monopoly Mega Edition, y desarrollé el No Stress Chess para Winning Moves, por nombrar unos cuantos.

Haciendo un poco de memoria, ha habido tres excelentes jugadores que me enseñaron lecciones que nunca he olvidado. Sid Sackson, gran cronista e inventor de juegos, me enseñó que “menos es más a la hora de escribir unas reglas”. Waldemar von Zedtwitz, cofundador del bridge moderno o de contrato, del cual ha sido Life Master Bridge, y jugador de ajedrez y backgammon, me enseñó a “no perder nunca de vista el objetivo; Incluso la más pequeña ventaja puede llevarte a él”. Y, por último, Tom Kremer, fundador de Seven Towns y del negocio global de Rubik, me hizo entender que “la mayoría de las personas no se dan cuenta de que la vida es un juego; juega bien, observa cada movimiento de los adversarios y juega para ganar”.

La idea de que “la vida es un juego” me resulta atractiva. De hecho, fue la que inspiró mi último libro, titulado Tortured Cardboard (o “cartón torturado”, que es una divertida expresión coloquial para referirse a los juegos de mesa). Tortured Cardboard constituye mi tesis, 50 años después. En él explico cómo todos los grandes juegos se conciben durante el caos, sobreviven por casualidad, transmiten sobre todo sabiduría, y consiguen ser inmortales.

Este premio no es un recuerdo fugaz para mí. Es algo eterno. Mi familia lo conservará para siempre.

Thank you so much. Muchas gracias. ¡Moltes gràcies, mis amigos!