El cartel

Malika Favre o el sueño de una fiesta mayor

El Ayuntamiento distribuye 15.000 carteles de La Mercè 2021 para celebrar su 150º aniversario. Infórmate de los puntos de distribución. También lo puedes descargar desde la web municipal Carteles de Barcelona.

 

¿Es una santa protectora o quizás una reina poderosa que encarna en sí misma toda la belleza de Barcelona? Esta última visión es la que ha preferido dar a su Mercè Malika Favre, una ilustradora parisiense que hace unos años que vive en la capital catalana y que, justo ahora, acaba de hacer realidad un sueño. Y es que poco antes de venir a vivir a Barcelona, durante una breve estancia en la ciudad, se topó con un cartel de la ilustradora Maria Corte que anunciaba la Mercè de aquel año. Reconoció la imagen que veía aunque sin saber todavía la importancia y la magnitud que tiene esta celebración en la vida de la ciudad. Cuando fue consciente de ello, pensó: "¡Qué proyecto tan chulo para una ilustradora!". Y se dejó llevar un instante por la fantasía, soñando que algún día quizás fuera ella la encargada de crear la imagen de la fiesta. Quien crea que los sueños son solo eso, sueños, encontrará material para la reflexión en la experiencia de Malika...

La autora del cartel de la Mercè 2021 nació y creció en París. Su madre, artista de vocación, le contagió su pasión por las bellas artes y un conocimiento del uso de los colores que, de mayor, ha aplicado claramente en sus creaciones. La capital francesa, rica, diversa y creativa, fue una gran escuela para una artista que, al principio, ni siquiera había pensado en dedicar su vida al arte. Sus estudios la llevaron a escoger las matemáticas y la física, camino más seguro para llegar a una vida estable... hasta el momento en que se dio cuenta de que jamás sería feliz dedicándose al mundo de la ciencia y empezó a estudiar diseño gráfico.

Con veintipocos años, decidió explorar la vida en Londres durante un año... Y, seducida por la mezcla de culturas, la energía y la diversidad visual de la ciudad, se quedó allí durante dieciséis, los seis primeros trabajando en un estudio de diseño y el resto, ya como ilustradora. Era la auténtica vocación de una artista a quien, como cuenta ella misma, lo que más le gusta es contar una historia. Y lo hace en cada una de las ilustraciones que firma para medios que van desde The New Yorker hasta la edición española de Vogue o The Parisianer, pasando por el Montreux Jazz Festival, el Lincoln Center de Nueva York o mil y una firmas comerciales que reclaman sus servicios.

Conoceréis sus obras por un carácter minimalista que apuesta por decir el máximo con el mínimo de elementos, por los colores vivos e intensos que aplica y por la afición de la autora a jugar con lo que se ve y lo que no, con espacios en negativo y con unos efectos ópticos que colocan su trabajo a medio camino entre el pop art y el op art. Un buen ejemplo es la imagen de la Mercè de este año, en la que la primera lectura deja paso a un examen más minucioso que revela detalles sorprendentes, todos ellos ligados con la Mercè que este año celebra su 150 aniversario o con la geografía de la ciudad. Contemplad la corona que lleva, las imágenes que emergen de su pecho o los pendientes que luce y descubriréis mil y una alusiones a la vida barcelonesa... que cambian (al igual que el color de la imagen) cuando se trata de anunciar actividades tradicionales, de teatro de calle o cuando se reclama una fiesta antimaschista. No esperéis que la autora os explique toda la simbología y las imágenes ocultas en su Mercè, puesto que, para ella, parte del misterio consiste en eso: en que cada cual decida por sí mismo o por sí misma qué le sugiere lo que está viendo.

Malika no habría llegado nunca a crear esta imagen si no se hubiera instalado en la ciudad, buscando un ambiente más cálido, meteorológica y humanamente, que el de la capital británica. Se enamoró de Barcelona, donde ya tenía amigos, y especialmente de Gràcia, el barrio preferido de una artista que valora de Barcelona la arquitectura, la belleza de la ciudad y la calidez de sus gentes. Para ella, Barcelona es una ciudad acogedora y, lo que es más importante aún, una ciudad llena de talentos y siempre dispuesta a aumentar sus reservas de creatividad importando talentos procedentes de otras ciudades, como ella misma. La ciudad la recibe con el mejor proyecto de bienvenida que hubiera podido imaginar. El sueño de una ilustradora, hecho realidad.

 

Mercè 2021