El cartel

Imágenes de la cultura popular en el siglo XXI

Cuando dentro de unos años observes los carteles de la fiesta mayor, reconocerás enseguida el año de la pandemia. Y es que la imagen de La Mercè del 2020 habla tanto del origen de la fiesta como de la manera en la que se vivirá este año.
 
Por poco que te interese el diseño y la ilustración barcelonesa, seguro que has oído hablar de Reskate Studio. Lo crearon en el año 2010 María López y Javier de Riba, una artista de San Sebastián y uno de Barcelona que a menudo aprovechan la estética de otros tiempos para hablar del mundo de hoy. Se conocieron en Viena, donde los dos trabajaban, ella en un estudio de diseño y él en una agencia de publicidad. Volvieron a coincidir en Barcelona, cuando María vino a hacer un máster en tipografía. Eran tiempos de crisis y Javier, cosas que pasan cuando eres el último en llegar, había perdido el trabajo. Así que los dos empezaron a dar vueltas a una manera de ser creativos y ganarse la vida a la vez. Y con un amor compartido por la sostenibilidad, el reciclaje y las técnicas artesanales, empezaron a reconvertir viejos skates en superficies para la creación artística en un proyecto conjunto con Edu Pi. Ilustraron algunos, pero su trabajo consistió en localizar artistas, proponerles decorar un viejo skate y montar exposiciones. Expertos en lettering, el diseño que toma palabras y letras como motivo, empezaron a crear murales de entrada en las exposiciones que organizaban. Y de aquí al muralismo solo había un paso. Han acabado creando obras murales de grandes dimensiones en lugares que van de San Antonio (Tejas) a Shenzhen (China), pasando por Viena (Austria), a veces incluso utilizando pintura fotoluminiscente con el fin de mostrar dos realidades en una. Seguro que has visto sus creaciones, porque alguna se ha hecho bastante famosa en la ciudad. En el 2017 decoraron la fachada de la sede del Distrito de Gràcia, una intervención respetuosa, perfectamente ligada a la tradición de la fiesta y tan estéticamente bien encontrada como poco invasiva. No es extraño que una obra pensada para ser efímera acabara quedándose en la fachada de la plaza de la Vila de Gràcia un año entero. Y es que ellos son todos unos expertos en zambullirse en la estética de otros tiempos. No es extraño que el dúo cómico Venga Monjas les pidiera que crearan la escenografía setentera para el videoclip de Enséñame a amar, un tema del músico de culto Joe Crepúsculo.
 
La cartelería modernista, el packaging antiguo o las cajas de cerillas que utilizaba la abuela son algunas de las fuentes de inspiración de una pareja de creadores que utilizan las imágenes y los formatos publicitarios no para vender cosas, sino para lanzar mensajes extraídos de la cultura popular y compartirlos en el espacio público. En un mural de grandes dimensiones o en el objeto más humilde diseñado por estos creadores te puedes encontrar un dicho que hace mucho que no escuchabas ("Any gelat, any de blat" ["Año de nieves, año de bienes"], "Qui no té cap té cames" ["Quién no tenga cabeza, que tenga pies"]...). Son muestras de una cultura popular que tiene tanto peso en Cataluña como en el País Vasco.
 
El cartel que han creado para La Mercè 2020 es un ejemplo perfecto de esta cultura tradicional trasladada a nuestros tiempos. Es una Mercè que podría proceder perfectamente de un cartel de los años cuarenta. Una niña que representa la esperanza en las generaciones más nuevas y que, en posición activa, sostiene en la mano una langosta, el insecto convertido en plaga que hizo que los barceloneses de 1687 se pusieran en manos de la virgen de la Mercè. Cuando se detuvo la calamidad, la santa acabó siendo nombrada patrona de Barcelona. Hoy, este insecto que nos explica por sí solo toda la historia de un patronazgo y de una fiesta, marca la silueta de una sonrisa sobre la mascarilla inmaculada que lleva nuestra Mercè, un signo de los tiempos tan simbólico como los representantes del mundo natural que rodean a la chica.
 

Y es que entre el pelo de la Mercè del 2020 encontrarás pájaros que hacen pensar en la música de la fiesta, lagartijas que cambian de color y se transforman como hacen actores y actrices sobre un escenario, o unos árboles que, con sus largas raíces, representan la tradición que nos liga a la tierra. Porque también la biodiversidad, y la lucha por protegerla, es un signo de los tiempos que vivimos, unos tiempos de pandemia en que una humilde langosta representa, a la vez, un pasado de tradición y un mundo futuro más sostenible y natural.