Presentación

¡Una Mercè mirándonos a los ojos!

Mirar a los ojos a quien tienes delante es un reto. Un acto de valor. Parece fácil, pero no lo es. ¡Y es tan importante! No tenemos muchas ocasiones para hacerlo, para hacerlo de verdad. Y la fiesta que nos une a las calles de Barcelona, la Mercè, "nuestra fiesta", es un buen momento.

Os propongo y os animo a salir a la calle, a ir a cualquiera de las muchísimas actividades que la ciudad ha preparado, en el centro y en los diferentes barrios, y que miréis a los ojos a vuestros vecinos y a vuestras vecinas, a personas conocidas y desconocidas. Mirémonos más a los ojos, porque es la mejor forma de compartir no solo la fiesta, sino también la sensación de pertenecer todos y todas a una misma comunidad en la que, nos conozcamos o no, tenemos mucho en común: para empezar, querer a la ciudad en la que vivimos y hacernos corresponsables del bienestar de la ciudadanía a la que pertenecemos.

El año que dejamos atrás ha sido un año particularmente intenso, en el que nos hemos mirado a los ojos en momentos difíciles y nos hemos reconocido como comunidad que defiende la convivencia en la diversidad: en la Rambla, para afirmarnos como ciudad de paz que ama la vida; en las escuelas, en defensa del derecho al voto y la libertad de expresión; contra toda forma de autoritarismo y pidiendo la libertad de las personas en prisión por motivos políticos; y en las calles de toda la ciudad, para proclamarnos ciudad feminista y exigir el cambio de estructuras que todavía hoy son patriarcales.

Mirar a los demás a los ojos tiene efecto si lo hacemos despojados y despojadas de prejuicios: por unos segundos, todas las diferencias desaparecen y encuentras a la otra persona tal como es. Y en seguida ves que no es tan diferente de ti, sea hombre, mujer, transexual, sea blanco, negro o de cualquiera de los preciosos matices que puede tener la piel de las personas, vengan de donde vengan, piensen lo que piensen. Mirémonos con el convencimiento que compartimos una de las cosas más importantes que se pueden compartir: una ciudad. Y eso, precisamente eso, también es lo que celebramos en la fiesta de la Mercè. Os invito a dejar de lado los conflictos y las preocupaciones durante unos días y a poner el acento en todo lo que nos une.

Este año, la Mercè tendrá como ciudad invitada a Lisboa, una capital europea con muchas cosas en común con Barcelona, entre las cuales cabe destacar un deseo claro de ser una ciudad sostenible, inclusiva y abierta al mundo. Igual que Barcelona, hoy la capital portuguesa apuesta por la cultura y por convertirse en uno de los núcleos artísticos más vibrantes y creativos del continente. Más allá de la distancia geográfica que nos separa, las grandes ciudades europeas compartimos hoy unos retos comunes: convertirse en refugios para la convivencia en un mundo diverso y transformarnos en epicentros de la actividad cultural y económica y de iniciativas transformadoras que nos acerquen a las ciudades democráticas, justas, habitables y creativas que queremos ser.

Encontrémonos, mirémonos a los ojos y cuidémonos: recordemos que la ciudad es el espacio común donde se pueden transformar los miedos en esperanzas. Venid a divertiros y disfrutemos del reto de hacer de Barcelona una ciudad mejor.

¡Viva la Mercè y viva Barcelona!

Ada Colau Ballano

Alcaldesa de Barcelona