Presentación

Una fiesta compartida en una ciudad orgullosamente diversa

Un año más despedimos el verano, adornamos la ciudad y llenamos de vida, baile y alegría las noches de inicio de otoño. Preparémonos para disfrutar de algunos de los momentos más mágicos y esperados de todo el año: cuando la fiesta ocupa las calles y las plazas, y los barceloneses y las barcelonesas salimos para compartir con orgullo y alegría nuestra ciudad.

En tiempos oscuros, donde en Europa crece la extrema derecha y los discursos de odio, Barcelona aprovecha sus fiestas para reivindicarse como ciudad orgullosamente diversa. Por eso, quiero agradecer el maravilloso cartel de María Corte, que ilustra nuestro mestizaje y muestra al mundo que en nuestro hogar no le cerramos las puertas a nadie. Somos una ciudad de acogida, construida entre todos y todas, gente de aquí y de allá, que ha amado y ha hecho crecer nuestra ciudad: Barcelona no sería la ciudad que es —creativa, innovadora, querida por todo el mundo— sin la diversidad que la compone. Y, por eso, también aprovechamos para agradecer la imprescindible labor humanitaria de Open Arms, que recuerda a los estados europeos que salvar vidas es una obligación moral y legal, y una tarea insoslayable si queremos construir un futuro de esperanza para nuestros hijos e hijas.

Muchas gracias a todos y a todas, a los trabajadores y trabajadoras municipales, a las entidades y a las asociaciones culturales, por vuestro esfuerzo y por vuestra dedicación. Y muchas felicidades a la colla de Castellers de Barcelona, por elevaros siempre a lo más alto durante cincuenta años y hacernos subir hasta el cielo.

Esta Mercè tendrá una pregonera excepcional, Manuela Carmena, que nos recuerda siempre que nos tenemos que escuchar y querer más. Para vencer al odio. Para acabar con la crispación. Manuela no es de Barcelona, pero ha querido mucho a nuestra ciudad a lo largo de toda su vida y, especialmente, como alcaldesa de Madrid, en los últimos cuatro años. Y nos gusta reivindicar este amor por la ciudad y entre las ciudades como un legado que entre todas tenemos que cuidar y preservar.

Nuestra fiesta mayor también nos permite mirar al mundo a través de la complicidad con una ciudad hermana. Este año tenemos una ciudad invitada muy querida, Beirut. Ha sido destruida tantas veces que parece imposible que se haya rehecho una y otra vez. Pero, en los momentos más difíciles, la música y el baile llevaron la luz a unos vecinos y unas vecinas, celebrando en comunidad la vida y tejiendo un futuro mejor.

Os animo a vivir La Mercè plenamente con la familia, con las amistades, con los vecinos y vecinas, con las personas de fuera que nos visitan estos días. Hay mil y una Mercès, pero a la vez solo hay una: La Mercè que nos acoge a todos y todas sin distinciones. Disfrutemos con respeto y cuidémonos entre nosotros y nosotras. No permitamos ningún tipo de discriminación machista, homófoba o racista y demostremos por qué Barcelona es una ciudad abierta, feminista y comprometida donde el amor gana al odio. Una ciudad de todos y todas y para todos y todas, plural y abierta al mundo.

¡Viva La Mercè!

¡Viva Barcelona! 

 

Ada Colau Ballano

Alcaldesa de Barcelona