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Barcelona cultura

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Don Juan, Xavier Albertí y el teatro clásico

Sáb 02/07/2022 | 23:15 H

Por Andreu Gomila

Xavier Albertí es uno de los grandes conocedores del teatro clásico europeo. Desde el TNC, que dirigió del 2013 al 2021, impulsó una nueva mirada al patrimonio teatral catalán. Ahora hace dos años que es el dramaturgo residente de la Compañía Nacional de Teatro Clásico (CNTC). Se estrenó dirigiendo con 'El príncipe constante' y ahora llega al Grec con 'El burlador de Sevilla', una pieza del primer tercio del siglo XVII atribuida a Tirso de Molina y que supuso el nacimiento del mito de Don Juan que después reelaboraron Molière, Da Ponte, Goldoni, Lord Byron, Puixkin y muchos otros, hasta Palau i Fabre. Además, es la primera vez que Albertí hace un Grec desde 1995, cuando estrenó el 'Antonio y Cleopatra' de Shakespeare.

EL PRIMER DON JUAN
Con treinta años de carrera a sus espaldas y muchas obras dirigidas, era extraño que Albertí no se hubiera enfrentado nunca al mito de Don Juan, tan presente en el teatro europeo del siglo XVII hasta hoy. “Quería tener algo que decir”, asegura. “Es una obra de dimensión falsa, mayor de lo que parece, y quería ofrecer una visión de ella”, añade. Ahora que ya la ha ensayado y ha hecho algunas representaciones con público en Madrid, tiene claro que le ha dado un carácter inesperado, ya que mucha gente le ha confesado: “No sabíamos que la obra hablase de lo que habla”.

"La virginidad de la mujer era el elemento clave de la represión; todo pasaba por que la mujer llegase virgen al matrimonio, y 'El burlador' ataca la línea de flotación de aquella sociedad"

SIGLO DE CAMBIO
La perspectiva del siglo XVII le ofreció, a Albertí, la piedra angular. “Los artistas y pensadores de la época comprenden que este siglo tiene que cambiar totalmente la historia: el dios salvífico deja de estar en primer plano, hay un nuevo conocimiento humano, nace la bolsa, tenemos a Hume, el 'Leviatán'... Es el siglo que abre las puertas a la modernidad”, afirma el director. Añade que queda claro que su autor había tenido acceso a una gran biblioteca con libros científicos y filosóficos que pedían una reforma.

LA LECTURA
Hasta aquella época, recuerda Albertí, “la virginidad de la mujer era el elemento clave de la represión; todo pasaba por que la mujer llegase virgen al matrimonio, y 'El burlador' ataca la línea de flotación de aquella sociedad, proclama que todo eso se tiene que acabar”. Para el director, la pieza escenifica “el choque brutal entre moral y ética” y pide “una reforma de los pactos de convivencia”.   

"'El burlador' precede a Nietzsche cuando en la obra se dice que Dios no existe"

En lugar de centrarse en la masculinidad abusiva de Don Juan, que es la lectura típica, Albertí se ha decantado por el lado filosófico. “'El burlador' precede a Nietzsche cuando en la obra se dice que Dios no existe, porque, al final, el Comendador le niega el perdón a Don Juan y, por lo tanto, niega la idea de un Dios que al final de la vida te lo perdona todo”. Por eso, avanza Albertí, la función acaba con una imagen sacramental, con todo el mundo sentado a la mesa dispuestos a comerse el cuerpo de Don Juan.

LA VERSIÓN
Enfrentarse a 'El burlador de Sevilla' no es fácil, sobre todo porque no se sabe exactamente quién la escribió. Históricamente se atribuía a Tirso de Molina, pero pasa que hay una obra anterior, de Andrés de Claramonte, titulada 'Tan largo me lo fiais', que es muy parecida al clásico. “Son dos obras separadas por quince años de diferencia que comparten el 50 % de los versos”, explica Albertí. El director se queda con la opinión del profesor de la Universidad de Ottawa José María Ruano de la Haza, que cree que los dos autores no se copiaron, sino que la fuente del plagio proviene del actor que interpretaba el papel de Catalinón, el bufón, ya que las escenas donde interviene son idénticas en las dos obras.

No obstante, Albertí ha utilizado las dos piezas para construir su 'Burlador' e incluso ha mirado varias versiones contemporáneas escritas por José Hierro o Carmen Martín Gaite, entre otros. Ha eliminado a unos cuantos personajes y ha añadido una pequeña escena de 'La dama del olivar', de Tirso. Y no ha olvidado la música que compuso Mozart para 'Don Giovanni'.

UNA COMPAÑÍA CLÁSICA CATALANA
La experiencia en la CNTC está siendo muy provechosa para el director catalán, ya que está redescubriendo el teatro clásico español, uno de los grandes patrimonios del teatro europeo, y está conociendo a fondo una estructura que él defiende con uñas y dientes. “Es una gran compañía de actores que trabajan un patrimonio fascinante”, exclama. Desde que se marchó del TNC, Albertí reivindica que quiere una compañía parecida en Cataluña. “Quiero una estructura estable que promueva nuestro patrimonio”, afirma. ¿Lo conseguirá?

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