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Isabel Allende: "La casa de los espíritus' fue un ejercicio de ingenuidad"

Vie 08/11/2019 | 10:00 H

Por Andreu Gomila

Ya lo sabe todo el mundo: el próximo mes de junio, el Teatro Español de Madrid, en coproducción con el Grec 2020 y Focus, estrenará 'La casa de los espíritus' con dirección de Carme Portaceli y dramaturgia de Anna Maria Ricart. A mediados de julio, vendrá al festival Grec. Su autora, Isabel Allende, publicó la novela en 1982 y, según nos comenta ella misma, se han vendido 72 millones de ejemplares en todo el mundo. Ha estado en Barcelona para recoger el premio Barcino de Novela Histórica y hemos podido hablar con ella de la que fue su primera novela, de teatro y de su país, Chile.

¿Cómo la marcó que su primera novela para adultos fuera un éxito tan rotundo?
Fue una sorpresa tremenda para todos. Primero, para la agencia de Carmen Balcells. Ella creía en la novela, pero recuerdo que me dijo, cuando me invitó para la promoción: cualquiera puede escribir un buen primer libro; el escritor se pone a prueba en el segundo. La novela se publicó hacia agosto-septiembre de 1982 y luego vino la feria de Frankfurt, donde fue la novela más comentada. La compraron en todos los idiomas europeos. Yo estaba en el exilio, en Venezuela, y no me enteré de nada hasta un año más tarde. Entonces ya estaba embalada hacia la segunda novela. Menos mal, que si no, el pánico me habría paralizado. Todo lo que ha pasado desde entonces con 'La casa de los espíritus' ha sido como una bola de nieve que ha ido creciendo. Se continúa editando y se hacen otras cosas. Ahora harán la miniserie en EEUU, se acaba de hacer un ballet en Chile...

¿Qué relación tiene con ella?
Un agradecimiento profundo. ¿Tú crees que sin el éxito de 'La casa de los espíritus' habría continuado publicando? No se sabe.

¿Ni vendiendo tanto?
Y tengo los mismos editores que entonces desde hace más de 30 años. Solo con una excepción: en inglés.

Cuando se pretende adaptar la novela a otro formato, ¿qué es lo que es imprescindible para usted?
No tengo nunca ni ninguna pretensión ni ninguna expectativa. Creo que esto corresponde a otro creador, ya que es otro lenguaje. ¿Cómo me he de meter en la coreografía del ballet si no sé bailar ni la 'cueca'? Tiene todo el derecho a hacerlo lo que quiera. Cuando hizo la película Billie August no me metí para nada. Me senté a mirarla como cualquier espectador.

"Estoy segura que a Carme Portaceli no le importa el perfil de los personajes que eligió Billie August"

¿Hay algún personaje, alguna parte de la trama, que considere vital?
En la película se saltaron toda una generación, porque no cabía en un filme de dos horas. En la miniserie, no tengo ni idea qué pasará. Si tienes cuatro generaciones, quizás no les interesan todos los personajes. Te lo prometo: no tengo ninguna expectativa y lo que hagan me parecerá estupendo.

¿La película ha marcado las adaptaciones posteriores?
Quizás para el lector. Para el creador, para nada. Estoy segura que a Carme Portaceli no le importa el perfil de los personajes que eligió Billie August.

¿Se considera una escritora de novela histórica?
Creo que he escrito algunas novelas históricas. También he escrito una novela negra. Y tres libros para jóvenes. Intento no clasificarme yo misma.

Su última novela, 'Largo pétalo de mar', habla de Barcelona y de unos exiliados catalanes que acaban en Chile. ¿Qué relación tiene con la ciudad?
¡La agencia está aquí! Me ha representado desde que empecé a escribir. Siempre que vengo a España vengo a Barcelona... Esta historia particular pasó aquí y pasó de verdad. Conozco los personajes. No podía situarla en ninguna otra parte. Esto me permitió estudiar la historia de la ciudad, la Guerra Civil, que pasó en Cataluña, la llegada de Franco, el medio millón de personas que caminó hasta la frontera francesa... Toda aquella epopeya.

"La mitad de los pasajeros del 'Winnipeg' era la inteligencia en el exilio: filósofos, escritores, impresores, artistas, científicos... Cambiaron Chile"

Pablo Neruda, desde la embajada chilena de París, llevó a Chile a muchos escritores catalanes, como Pere Quart o Anna Murià.
Y no solo escritores. Neruda, a partir de instrucciones del gobierno, tenía que llevar obreros cualificados que pudieran enseñar su oficio a los chilenos. ¡No tenía que llevar a gente con ideas! Esta gente se exilió, precisamente, porque tenía ideas. Neruda no hizo caso. Y la mitad de los pasajeros del 'Winnipeg' era la inteligencia en el exilio: filósofos, escritores, impresores, artistas, científicos... Cambiaron Chile.

Se publicaron libros muy importantes, en Chile, como el 'Nabí' de Josep Carner.
Fíjate en 'Cien años de soledad', donde está el catalán que tiene una librería. Para nosotros, al menos en Chile, se relaciona libros con Cataluña.

¿Qué influencia tuvo la lectura de Gabriel García Márquez en usted? 'La casa de los espíritus' salió el mismo año que ganó el Nobel de literatura...
¡Esto yo no lo podía saber! Pertenezco a la primera generación de escritores latinoamericanos que maduró leyendo a otros escritores latinoamericanos. Cuando Borges era joven, los libros mexicanos no se encontraban, en Argentina. Esto empezó a ocurrir con las editoriales catalanas que publicaron estos 25 genios del boom y los envió de vuelta a América Latina... Creo que me influyeron todos. Pero cuando los leí, no tenía ninguna intención de ser escritora. Yo tenía que mantener a mis hijos. Hay muy pocos que se ganen la vida escribiendo. Además, el boom fue un fenómeno masculino: no había mujeres, aunque había mujeres escribiendo en América Latina desde Sor Juana Inés de la Cruz. 'La casa de los espíritus' fue un ejercicio de ingenuidad.

"Es aceptar que la vida es muy misteriosa y que pasan cosas que no tienen ninguna explicación, cosas que no puedes controlar, pero que se manifiestan en la realidad"

¿Qué es para usted el realismo mágico?
Es aceptar que la vida es muy misteriosa y que pasan cosas que no tienen ninguna explicación, cosas que no puedes controlar, pero que se manifiestan en la realidad. La diferencia entre fantasía y realismo mágico es que en la fantasía nunca ves una manifestación de lo fantástico. Un ejemplo: el manto de invisibilidad de Harry Potter. Nadie ha visto a nadie que se vuelva invisible con una capa. Esto es fantasía. Pero si yo hablo de los indios invisibles del Amazonas, existen. Son indios que se pintan el cuerpo de los colores de la naturaleza y se mueven de manera tan sigilosa que pueden estar a tres metros de ti y que no los ves. Esto es realismo mágico. Si lo dices sin explicación, es realismo mágico. Si lo cuentas, pierde todo el encanto.

¿Por qué el realismo mágico es latinoamericano?
Porque vivimos en un mundo incontrolable. No tenemos ni la pretensión de explicarlo todo. Alejo Carpentier fue el primero en acuñar el término. Él había estado con los surrealistas en Europa, que ponían dos o tres cosas comunes en una situación poco común. Entonces se creaba un evento surrealista... Carpentier decía que en Cuba no había que poner nada, ya que siempre estaba allí: ¡la mula encima del piano! Solo había que encontrar el lenguaje para decirlo. Tenía que ser un lenguaje especial porque hasta entonces siempre habíamos escrito como los escritores españoles, con el lenguaje de Europa. Teníamos que enriquecerlo o cambiarlo para explicar aquella realidad. Más tarde, toda una generación de escritores rechazaron el boom.

¿Y usted?
A mí me da igual. Si sirve, lo uso. Si no, no. En esta novela última no está porque no cabe.

¿Cómo ve todo lo que está pasando en Chile?
Es fascinante. No se lo esperaba nadie. Ni el gobierno, ni la oposición, ni el mundo. Chile aparecía como el oasis de América Latina. Lo que no sale en las estadísticas es la distribución de la riqueza: el 1% tiene el 10% de la riqueza; el 10%, tiene el 66%. Mira todo lo que sobra para el resto del país. Nada. El 40% de los chilenos no puede pagar los servicios básicos. La gente va a comprar zanahorias a crédito al mercado. Se privatizaron las pensiones, quebró el sistema y ahora los viejos no pueden comer. Cobran 200 dólares al mes. El sueldo de un parlamentario es de 10.000 dólares.

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