La Barcino Romana

  • Una pareja visita los restos de la muralla romana en el Museo de Historia de Barcelona

Ciudad bimilenaria

El 19 de agosto del 2014 se conmemoró el bimilenario de la muerte del emperador Augusto, fundador de la colonia de Barcino.

Las murallas romanas que rodean el corazón de Barcelona abarcan la Barcino que existió entre el siglo I a. C. y los inicios de la Edad Media. Una ciudad que nació como una pequeña colonia y que creció poco a poco hasta convertirse, durante un breve periodo de tiempo, en ciudad imperial. 

La colonia del Mons Taber

La zona que se extendía entre los deltas del Besòs y del Llobregat, donde se asienta la actual Barcelona, ya estaba poblada desde tiempos prehistóricos. Poco antes del inicio de la era actual, había varios asentamientos de pueblos autóctonos, mayoritariamente layetanos. También hay leyendas que afirman que, en la cumbre de Montjuïc, había una colonia judía, cuyo nombre habría heredado la montaña.

Cuando llegaron los romanos, entre los años 15 y 13 a. C., buscaban el mejor sitio para fundar una colonia situada entre las prósperas Emporiae (Empúries), en la costa norte, y Tarraco (Tarragona), en la costa sur. El lugar escogido fue la cima del Mons Taber, un pequeño cerro frente al mar que dominaba la llanura, donde actualmente se encuentra la plaza de Sant Jaume. No les costó demasiado hacerse con el control de los asentamientos de los alrededores. La colonia, con el nombre completo de Iulia Augusta Faventia Paterna Barcino, creció rápidamente, y entre los siglos I y II se amuralló, se reforzaron las murallas entre los siglos III y IV y se delimitó un perímetro que se mantendría hasta la Edad Media. También se mantuvo la estructura propia de una ciudad romana, con un foro en el centro del que salían dos calles en forma de cruz, el cardus y el decumanus, que conducían a las cuatro puertas de acceso.

Esta estructura se puede recorrer todavía en la actualidad: la calle de la Llibreteria, que nace en la plaza del Àngel, donde estaba la Porta Sinistrade las murallas, es el antiguo cardus que cruzaba la ciudad de norte a sur, hasta la denominada Porta Dextra, al final de la actual calle del Call; la plaza de Sant Jaume, en el centro, se extiende un poco más al sureste de donde entonces se encontraba el foro; y las calles del Bisbe, de la Ciutat y del Regomir recorren el antiguo decumanus desde la Porta Praetoria, en el oeste, hasta la Porta Decumana o puerta de Mar, en el este.

La existencia de grandes domus que se repartían dentro de la ciudad, con jardines y ricas decoraciones ornamentales, confirma la presencia de grandes familias propietarias. Y, gracias a estas familias, la pequeña Barcino fue agrandándose y adquiriendo relevancia. A principios del siglo V ya se acuñaba moneda en la ciudad, lo que supuso un primer vínculo con las elites imperiales y que Barcino se situara entre las ciudades de poder.

Ciudad bimilenaria

El 19 de agosto del 2014 se conmemoró el bimilenario de la muerte del emperador Augusto, fundador de la colonia de Barcino.

Foto: Jordi Play

Las columnas del templo de Augusto

Escondidas en el patio de un palacio gótico, en la calle del Paradís, se conservan cuatro columnas de 12 metros de altura del templo edificado por los romanos en honor del emperador Augusto en la cima del Mons Taber.

Museo de Historia de Barcelona
Foto: Cesión del ICUB

El MUHBA, plaza del Rei

El Museo de Historia de Barcelona, (MUHBA), se integra dentro de uno de los conjuntos monumentales más importantes de la ciudad. Incluye restos de Barcino y, en el subsuelo, se puede pasear por las calles romanas y por los interiores de algunos edificios.

Museo de Historia de Barcelona
Foto: Jordi Play

Las puertas del Mar y las termas portuarias

En el interior del Centro Cívico Pati Llimona se encuentran los restos de las termas portuarias que estaban fuera de las murallas, así como una parte de la puerta de Mar, que daba acceso a uno de los extremos del decumanus.

Museo de Historia de Barcelona
Foto: P. de Grenet

La Vía Sepulcral Romana

Fuera de la antigua Barcino amurallada, en la actual plaza de la Vila de Madrid, se encuentran los restos de la Vía Sepulcral Romana, una necrópolis del siglo I al III. En el centro de interpretación se exponen objetos encontrados en el yacimiento.

Museo de Historia de Barcelona

El Domus de Sant Honorat

Los restos de la gran domus descubierta en la calle de Sant Honorat, cerca de la plaza de Sant Jaume, y que incluye locales comerciales del siglo IV, permiten conocer mejor la arquitectura doméstica de la época romana.

Museo de Historia de Barcelona
Foto: Cesión del Departamento de Prensa del Museo Arqueológico

El Museo Arqueológico de Cataluña

Para encontrar los vestigios que ilustran la evolución de Barcelona y Cataluña desde la época prehistórica, hay que dirigirse al Museo Arqueológico de Cataluña, en Montjuïc. Incluye piezas íberas, romanas y visigodas.

Museo Arqueológico de Cataluña (PIC)
Foto: Cesión del ICUB

El Plan Barcino

Dentro del plan Barcino, el Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Barcelona pone a disposición de todo el mundo una relación de los espacios donde se llevan a cabo las intervenciones.

Servicio de Arqueología de Barcelona (CA)

El mapa de la muralla romana

Antes de iniciar un recorrido por la ciudad romana, se puede consultar la Carta arqueológica de Barcelona, que permite conocer el perímetro exacto de la muralla de Barcino.

Carta Arqueológica de Barcelona

Comparte este contenido