“Cargol treu banya, puja a la Catedral…”

28 junio, 2011 | Insólito

Años atrás, nuestros antepasados tenían más sentido del humor que nosotros. Hace unas semanas ya hablamos de la curiosa historia del buzón de la Casa de l’Ardiaca, diseñada por Domènech i Montaner, interpretando, de manera humorística, algunos estereotipos de la justicia. Fue precisamente en aquella entrada, donde en los comentarios Pilar nos hablaba de la escultura de un caracol en una de las torres de la Catedral de Barcelona. Según ella, este caracol representaba la lentitud con que se construyó aquella torre. Hemos querido investigar un poco más sobre este detalle arquitectónico tan curioso, y buscando por internet hemos encontrado diversos blogs donde se habla de esta anécdota, que a menudo ignora la mayoría de quienes visitan la Catedral. Hemos encontrado otras versiones referentes al significado de esta figura. Te las detallamos a continuación.

La versión, según los blogueros consultados, es la de que fruto del imaginario popular, los caracoles responden a una venganza del arquitecto hacia su mujer. La leyenda dice que el maestro constructor de las torres tenía tanto trabajo mientras las construía que se olvidó un poco de ella durante una temporada. Dicen que mientras el marido pasaba el día trabajando, su mujer conoció a un chico joven del que se enamoró y con el que le fue infiel. El arquitecto, al enterarse, le permitió seguir haciéndolo, pero como contrapartida, él también le puso cuernos. Pero de manera metafórica, en los caracoles de la fachada de la Catedral, para que pudieran permanecer en el tiempo. Una misma versión de esta historia, sin embargo, cambia sustancialmente el significado sin que la esencia se vea afectada. Esta segunda versión tiene un punto de vista más romántico, y la construcción del caracol radica más en una interpretación positiva de la situación, aunque profundamente más triste. Se ve que en esta versión, el arquitecto construyó el caracol después de haber interpretado que la culpa de que su mujer se hubiera ido con otro era suya, porque la había dejado desatendida durante demasiado tiempo sin darle la importancia que se merecía. Entristecido, el arquitecto construyó, pues, un caracol en representación suya: cornudo y arrastrado como él.

La versión sobre el caracol que hemos leído en otros blogs parece que es la más creíble. Se dice que los caracoles se construyeron como recordatorio de la plaga de estos pequeños animales gasterópodos que sufrió la ciudad durante los años de construcción de aquella torre, en el siglo XVI.