El parque de Cervantes, un jardín con cincuenta años de historia

25 julio, 2014 | Barceloneses, Insólito

En el interior del triángulo que forman hoy la avenida Diagonal, la ronda de Dalt y la calle de Manuel Ballvé, en una punta del distrito de Les Corts, se encuentra el parque de Cervantes, uno de los espacios verdes singulares de Barcelona, que empezó a tomar forma en el año 1964 de la mano de Lluís Riudor, director del Servicio de Parques y Jardines de la época. Muchas personas conocen el parque por la magnífica rosaleda que acoge cada principio de mayo el Concurso Internacional de Rosas Nuevas y que atrae todas las ediciones a miles de ciudadanos que quieren conocer las rosas del año. Este parque se construyó sobre el antiguo torrente Estela, que recogía el agua de la cercana cima de Sant Pere Màrtir.

El parque fue inaugurado en dos ocasiones y en poco más de un año de diferencia. Explica La Vanguardia del 7 de abril de 1964 que el domingo anterior, día 5 (hay que recordar que en aquella época los lunes solo se editaba un diario: La Hoja del Lunes), el alcalde Porcioles había inaugurado “la parte superior del futuro parque de Cervantes, cuya mitad superior había quedado totalmente urbanizada y dotada de alumbrado público y de diversidad de juegos infantiles”.

Poco más de un año después, el 15 de mayo de 1965, las autoridades municipales del momento volvían al parque para inaugurar, esta vez, la rosaleda, que contenía en aquel momento unos cinco mil rosales. Así lo describe La Vanguardia del día 16 de mayo: “Los rosales plantados pertenecen a variedades galardonadas en los últimos concursos europeos o a variedades clásicas de importancia internacional. Se ha dado especial relieve a las rosas de nuestros obtentores Dot, Camprubí y Torre Blanca”. Hoy la rosaleda tiene más de 10.000 rosales de todo tipo: arbustivos, trepadores… e incluso hay unos cuantos que, a ojos profanos, no parece que puedan serlo.

El actual parque de Cervantes ocupa una superficie de 8,77 hectáreas y está dividido físicamente en dos partes que se conectan mediante una puerta que se abre al lateral Llobregat de la rosaleda. La parte que ocupa el vértice que forman la Diagonal y la ronda de Dalt tiene anchos caminos por los que se puede pasear y que muchas personas transitan para correr o ir en bicicleta. También hay juegos infantiles de varios tipos, mesas de pimpón y una pequeña zona de pícnic. Aquí y allí se hallan rincones con bancos para sentarse.

La rosaleda ocupa una especie de rectángulo en el lado de la calle de Manuel Ballvé. En la parte superior de este espacio, junto a la ronda de Dalt, se encuentra una gran pérgola semicircular con más de 230 variedades diferentes de rosales trepadores. Bajando en una suave pendiente hacia la Diagonal se extienden varios parterres con las diversas variedades de rosales y dos espacios cerrados dedicados al Concurso Internacional de Rosas Nuevas de Barcelona. En un cercado están los rosales que se presentan a concurso los años pares, y en el otro, los de los años impares. Un poco más abajo hay un espacio dedicado a las plantas que han obtenido premio.

Una de las características de este parque es que se puede pisar el césped para acercarse a los rosales, que, por otra parte, no son los únicos ejemplares del lugar. También pueden verse plantas aromáticas como tomillo o romero. Y entre los árboles destaca un buen ejemplar de ombú, con una gran copa, pero también otros árboles que lucen una buena magnificencia: olmos de Siberia, tipas, tilos, olivos, acacias de Constantinopla, diferentes especies de pinos o grandes encinas y árboles frutales, como cerezos del Japón, caquis, perales, manzanos o azufaifos.