Sellos de correos expedidos por el Ayuntamiento de Barcelona

18 marzo, 2014 | Barceloneses, Insólito

La Exposición Internacional de Barcelona de 1929 sirvió, entre otras cosas, para urbanizar un sector de Montjuïc y acercar la montaña a la ciudad. Además del Palacio Nacional, sede hoy del MNAC, y los pabellones que durante años fueron la principal sede de Fira de Barcelona, aquel acontecimiento dejó otras cosas. Una, poco conocida, es la expedición de sellos de correos para conmemorar determinadas efemérides, una tradición que se mantuvo hasta el año 1950.

La afición a la filatelia fue extendiéndose con fuerza durante la primera mitad del siglo XX. En aquella época era muy habitual la expedición de sellos para conmemorar todo tipo de acontecimientos o para rememorar aniversarios de hechos destacados. Así pues, el Ayuntamiento de Barcelona aprovechó la exposición de 1929 para adherirse a esta costumbre, que se alargó hasta el año 1950, cuando se editó la última tirada, con motivo del Tercer Congreso Filatélico.

Los sellos expedidos por el Ayuntamiento de Barcelona tienen una característica especial, según explica el filatélico Carles Alcaraz, porque para encolar “utilizaban goma arábiga, y lo que hacían era pintar las hojitas con una brocha y las dejaban colgadas”. Este sistema hacía que la cola goteara; esto se ha convertido, con el tiempo, en un rasgo diferencial de las colecciones de sellos expedidos por el Ayuntamiento.

Del primer sello expedido se hicieron nueve millones y desde entonces cada año, por Navidad, se hacía una expedición y una parte del dinero se dedicaba a la beneficencia. Entre los sellos más preciados se encuentran los que se editaron en el año 1936 con motivo de la conmemoración del quinto aniversario de la Segunda República, o unos de la misma época que tenían dos versiones: en color rojo, para las cartas que circulaban por el interior de la ciudad, y en color azul, para las que iban fuera. Durante el franquismo se hicieron emisiones conmemorativas del aniversario de la ocupación de la ciudad.

Hubo unos años, y hasta no hace mucho, que la filatelia, además de una afición de coleccionistas, se convirtió en una forma de inversión, porque, como explica Carles Alcaraz: “Hubo una época en que el sello se compraba por un precio y enseguida subía, porque se hacían tiradas muy cortas”. Hoy la filatelia ha dejado de ser una forma de inversión, pero se mantiene como afición. Y entre los sellos más buscados hay algunos de los que expidió el Ayuntamiento de Barcelona y que no llegaron a ser comercializados o se hicieron tiradas muy cortas.

Carles Alcaraz es la segunda generación de su familia que se dedica, desde hace 40 años, a este sector. Más del 70 % de las ventas que hace hoy Filatèlia Alcaraz se realizan a través de internet, con envíos a toda Europa y a otros continentes.

Video “Segells de Barcelona”