El barraquismo en la Barcelona del siglo XX

10 noviembre, 2015 | Barceloneses, Insólito, Tu Ayuntamiento

En 1990 el alcalde Pasqual Maragall dio el primer golpe de mazo para la demolición del núcleo de barracas de Francesc Alegre, en la ladera del Turó de la Rovira. Con ese acto simbólico terminaba el barraquismo en Barcelona, un fenómeno que se había extendido por distintos barrios barceloneses a lo largo del siglo XX. Miles de personas nacieron y vivieron en estos espacios de ciudad informal. En la década de los cincuenta el barraquismo alcanzó su punto álgido, con unas 20.000 barracas que daban alojamiento a una población de entre 70.000 y 100.000 personas. En ese momento casi un 7% de la población barcelonesa vivía en chabolas.

La guía de historia urbana Barraques/BCN, editada por el Museo de Historia de Barcelona (MUHBA) en el año 2012, explica las causas de la aparición del barraquismo en la ciudad, un fenómeno urbano que comenzó a finales del siglo XIX: “En un período de rápido crecimiento de Barcelona, los mecanismos típicos de alojamiento de los más desfavorecidos desde el inicio de la industrialización, como la división de pisos, habitaciones realquiladas y las pensiones, se revelaban insuficientes para compensar la falta de vivienda, en una ciudad donde era más difícil encontrar alojamiento que trabajo.”

Las autoridades municipales no lo ponían nada fácil. En algunos casos intentaron ocultar el problema con la construcción de una valla perimetral. En Montjuïc, por ejemplo, una enorme tapia transcurría por la carretera del Estadi y el paseo de Miramar y aislaba, así, las barracas. Solo dos accesos permitían la entrada y la salida. Y en 1949, el Ayuntamiento franquista creó el Servicio de Represión del Barraquismo, que actuaba derribando las chabolas y devolviendo a las personas recién llegadas a sus poblaciones de origen. Como se explica en la guía de historia urbana Barraques/BCN: “La ciudad oficial reprimía el barraquismo pero a la vez lo toleraba, sobre todo cuando el crecimiento económico se reanudaba y se necesitaba mano de obra.”

Los primeros núcleos de chabolas aparecieron en la zona litoral en el último tercio del siglo XIX, entre la Barceloneta y el Besòs, y en la montaña de Montjuïc, donde hubo la mayor concentración de este tipo de construcciones: en 1957 había 6.090 barracas, en las que vivían unas 30.000 personas. Cada núcleo tenía un nombre; Miramar, Maricel, Tres Pins, Can Valero, el Pagès y les Banderes son algunos de los grupos de chabolas que había en la zona de Montjuïc.

Por toda la ciudad hubo núcleos con nombres bastante conocidos, como Somorrostro, Pequín, la Perona, Raimon Casellas, els Canons, Francesc Alegre, Camp de la Bota, Jesús i María – Can TunisEn todos ellos hay historias personales de lucha y de superación. Muchas de las personas que vivieron allí explican la dureza de las condiciones de vida, pero también recuerdan la solidaridad existente entre el vecindario. Las carencias de todo tipo de servicios se suplían con ingenio y apoyo mutuo. En varios núcleos de barracas aparecieron de manera espontánea tiendas, bares y lugares de encuentro que hacían la vida un poco más fácil.

En un primer momento, las parroquias de los barrios cercanos, algunas órdenes religiosas y voluntarios sociales abrieron capillas, escuelas y dispensarios en los núcleos chabolistas. Poco a poco sus habitantes fueron creando un tejido social propio que permitió, a partir de la década de los sesenta, su organización para reivindicar mejoras como, por ejemplo, fuentes públicas para poder disponer de agua. Fue a partir de entonces que las autoridades franquistas empezaron a trabajar para la erradicación del chabolismo. Con todo, no fue hasta la llegada de la democracia que se dio el empujón definitivo. Los últimos núcleos de barracas no desaparecieron hasta que tuvieron lugar los cambios urbanísticos proyectados de cara a los Juegos Olímpicos de 1992.

Entre los testimonios de personas que vivieron en algunos de los núcleos chabolistas hay quien cuenta que cursó una carrera universitaria estudiando a la luz de una vela, o que recuerda que su madre llegaba de madrugada a la chabola cargada con dos cubos de agua que había ido a buscar a la fuente para que la familia pudiera lavarse antes de irse a la escuela o al trabajo.

El proceso de erradicación del chabolismo fue lento y dificultoso. Por un lado, el mercado de la vivienda se hizo más ágil, y por otro, se iniciaron políticas de vivienda social con la construcción de polígonos de promoción pública en la periferia de la ciudad. En la guía Barraques/BCN también se explica: “Las asociaciones de vecinos de los núcleos de barracas más organizados y con más dinámica reivindicativa propusieron soluciones alternativas para construir pisos en el mismo lugar de las barracas, pero solo en algunos casos, como el del Carmel, lograron su objetivo.”

Los núcleos de barracas desaparecieron del espacio físico de la ciudad, y su historia se estaba perdiendo, salvo en la memoria de sus habitantes. La Comisión Ciudadana para la Recuperación de la Memoria de los Barrios de Barracas de Barcelona, que trabaja para que esta parte de la historia de la ciudad no se pierda, propuso una serie de acciones que, poco a poco, el Ayuntamiento va llevando a cabo. Lo primero que se hizo fue recuperar el nombre de Somorrostro para una de las playas de la ciudad, y también se han empezado a poner placas conmemorativas de diferentes formatos allí donde se encontraban los principales núcleos de barracas de la ciudad.

Por otra parte, en el Turó de la Rovira se pueden ver los restos del núcleo que recibió el nombre de els Canons, donde se convirtieron en barracas las instalaciones de la antigua batería antiaérea de la Guerra Civil. Hoy es uno de los espacios del MUHBA, donde se puede visitar una exposición sobre la guerra y los bombardeos y el fenómeno del chabolismo.

Pies de foto: Vestigios de les chabolas del núcleo dels Canons en el Turó de la Rovira. Autor: JAF. | El alcalde Pasqual Maragall dando el primer golpe de mazo a las últimas barracas de Francesc Alegre el día 7 de noviembre de 1990. Autor: Desconocido – Archivo Municipal del Distrito de Horta-Guinardó. | Barracas del Somorrostro, 1935. Autor: Joan Vidal i Ventosa – Archivo Fotográfico de Barcelona. | Placa que recuerda las chabolas de Montjuïc colocada el 25 de octubre de 2015. Autor: JAF. | Bar en las barracas de Francesc Alegre, 1990. Autora: Carolina García – Archivo Municipal del Distrito de Horta-Guinardó. | Barracas del barrio de Pequín, 1904-1910. Autor: Frederic Ballell – AFB.