Josep Comas i Solà, el hombre que puso Barcelona en el firmamento

26 septiembre, 2014 | Barceloneses

Barcelona es la capital de Cataluña. También hay un club de fútbol que lleva su nombre, y varias ciudades de todo el mundo se llaman así. La historia, sin embargo, no acaba aquí. Desde el mes de febrero del año 1921 un cuerpo celeste lleva el nombre de la ciudad. Se trata del asteroide número 945 Barcelona, descubierto por el astrónomo Josep Comas i Solà desde el observatorio que tenía en Villa Urània, la torre de la calle de Saragossa, 29, donde vivía.

Josep Comas i Solà nació en Barcelona el día 19 de diciembre de 1868 y fue un importante científico, un incansable investigador y observador del cielo, y un gran divulgador e impulsor de la astronomía moderna en Barcelona y Cataluña. Fue el primer director del Observatorio Fabra, desde donde llevó a cabo varios descubrimientos, entre los cuales se encuentra el del asteroide que quiso bautizar con el nombre de su ciudad. Su afición por la astronomía se hizo patente desde muy jovencito. Con solo quince años estudió un aerolito que cayó cerca de Tarragona e incluso publicó un artículo sobre él en la revista L’Astronomie, editada en París. Y un par de años después estudió un eclipse de luna y una lluvia de meteoros.

En 1886 Josep Comas i Solà ingresó en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Barcelona, y en los primeros años llevó a cabo sus investigaciones junto con un compañero de estudios que también fue un gran científico, Eduard Fontserè. Posteriormente se distanciaron y la relación se enfrió mucho.

Entre los años 1895 y 1897 trabajó como astrónomo en el Observatorio Català de Sant Feliu de Guíxols, que había construido Rafael Patxot, un industrial y astrónomo aficionado. En 1899 se trasladó con su mujer a una torre que bautizó como Vil·la Urània, en cuyo terrado instaló un observatorio particular, y en 1901 fue nombrado académico de la Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona. En aquella época ya había firmado artículos en las principales revistas especializadas de Europa. Aquel mismo año la academia recibió una donación de 250.000 pesetas de un industrial que había sido alcalde de Barcelona, Camil Fabra, con el objetivo de construir un observatorio astronómico, el cual se levantó en un contrafuerte de la montaña del Tibidabo. Poco después de su inauguración, en 1904, recibió el nombre de Observatorio Fabra. Comas i Solà fue su primer director, cargo que mantuvo hasta su muerte repentina, en diciembre de 1937.

Como astrónomo, Josep Comas i Solà estudió el firmamento tanto desde el Observatorio Fabra como desde el que tenía instalado en su casa, Vil·la Urània. Desde estos dos lugares llegó a descubrir hasta once asteroides, entre ellos el que lleva el nombre de Barcelona; dos cometas, uno de los cuales fue bautizado con su nombre (cometa periódico 32P Comas Solà), y un lucero variable. Además, elaboró importantes estudios sobre los eclipses de sol; la atmósfera de Titán; el cometa Halley en su paso en el año 1910; los planetas Marte, Júpiter y Saturno, y los luceros dobles.

Por otra parte, desarrolló técnicas de observación astronómica y de medición astrométrica con fotografía y publicó el Atlas fotográfico de la zona eclíptica, el primero de esta zona del cielo. Y también dedicó parte de su tarea investigadora al campo de la sismología, con observaciones que llevó a cabo en el Observatorio Fabra y en una estación sismológica propia.

Considerado uno de los principales impulsores de la astronomía moderna en Cataluña, más allá de su tarea como investigador, Comas i Solà fue un gran e importante divulgador científico. Además de escribir diversos libros y de publicar estudios en las principales revistas científicas de la época, también publicó con regularidad artículos de divulgación científica en La Vaguardia. Así lo explica Ignasi Cebrián en el libro Josep Comas i Solà, astrònom i divulgador, editado en el año 2004 por el Ayuntamiento de Barcelona: “Por una parte, aportaba hechos que implicaban novedad, cuyo origen eran sus investigaciones científicas o de otros científicos, y, por otra parte, al mismo tiempo comunicaba conocimiento ya establecido en el mundo de la ciencia”.

Entre muchas otras ocupaciones, Comas i Solà fue uno de los impulsores de la primera emisora de radio, Ràdio Barcelona EAJ1, con la que también colaboró como divulgador científico. En su afán por difundir la astronomía y la ciencia hay que incluir también un número incontable de visitas guiadas que ofrecía él mismo, tanto en el Observatorio Fabra como en el que tenía en su casa. Al morir, legó Vil·la Urània y todos sus aparatos de observación astronómica a la ciudad de Barcelona. Actualmente está previsto que Vil·la Urània se convierta en un equipamiento público municipal.