Las masías de Les Corts

22 julio, 2011 | Insólito

Cualquiera que se pasee ahora por el conjunto del distrito de Les Corts diría que hasta hace cien años y pico era un pueblo más que rural, carácter que mantuvo hasta bien entrado el siglo XX. Docenas de casales y masías formaban Les Corts, anexionado a Barcelona 1897, pero las sucesivas transformaciones urbanísticas fueron borrando incesablemente este origen rural. Hoy en día quedan tres de aquellas masías, además de algún otro vestigio poco reconocible. Uno de estos recuerdos del pasado rural se ha dado a conocer mundialmente a raíz de los éxitos del Barça. Hablamos de la Masía del Barça, antiguamente llamada Can Planes, pero también de la Torre Redonda (también llamada Can Vinyals de la Torre), y Can Rosés, una de las dos bibliotecas del barrio.

La más antigua de las tres es, sin duda, la Torre Redonda, nombre que le viene dado, precisamente, por la torre de vigilancia edificada de forma contigua a la casa, construida en la alta Edad Media como medida de defensa contra las invasiones sarracenas en el llano de Barcelona. Con los años, la casa ha sufrido muchísimas remodelaciones que han ido cambiando su fisonomía. La que le dejó el aspecto más parecido al actual es una reconstrucción posterior a la guerra de Sucesión y la caída de Barcelona el 11 de setiembre de 1714, en que la casa sufrió un incendio y quedó muy dañada. De antes, sin embargo, ha persistido la inscripción en la puerta de entrada, que data de 1610, con el nombre del propietario de entonces, Benet Vinyals de la Torre y el escudo de la familia. Actualmente, en la masía están las oficinas del grupo hotelero Husa, propietario del edificio y del hotel Princesa Sofía, que se levanta justo al lado.

Con respecto a Can Planes (también llamada Can Freixes), mucho antes de acoger las categorías inferiores del Barça, había servido de casal de la típica familia agrícola catalana. Donde ahora juegan a fútbol, antes se cultivaba, muy probablemente, trigo, viñas y olivos. La casa se construyó en 1702 y en plena época de expansión urbanística, y ocupaba los terrenos que compró el club en los años cincuenta para construir el Camp Nou. En estos terrenos también había otra masía, Can Granota, que sí fue derribada, a diferencia de Can Planes, la cual la directiva del club decidió salvar y la reconstruyó en el lugar donde se encuentra ahora.

La tercera masía que queda en pie es Can Rosés, actualmente sede de la biblioteca del mismo nombre, en la calle de Deu i Mata, justo detrás del centro comercial de L’Ila Diagonal. Can Rosés se construyó en 1716, en el mismo lugar donde antes había habido otra masía, Can Vinyals (no confundir con Can Vinyals de la Torre, la Torre Redonda). En la finca de Can Rosés antes había habido, también, un asilo, de San Juan de Dios, y un convento, de las carmelitas descalzas, que con los años derivó en la escuela de Santa Teresa de Jesús, contiguo a la actual biblioteca, todos desaparecidos con la construcción de L’Illa. Can Rosés, en cambio, se reformó en 1900, y le otorgó este aspecto actual que dista bastante del de la tradicional masía que todavía mantienen la Torre Redonda y la masía del Barça, hasta que hace menos de veinte años se convirtió en la biblioteca pública que hoy conocemos.

Por el camino, sin embargo, se han quedado todo el resto de construcciones del paisaje rural típico catalán que poblaba Les Corts. Las sucesivas urbanizaciones, como la Diagonal o la ronda del Mig cayeron con todo su peso sobre de las masías que entorpecían el desarrollo. Centros comerciales como El Corte Inglés, edificios de oficinas como los Trade, en la calle de Europa, pero también viviendas más o menos habituales, ocupan ahora los terrenos de fincas como Can Sòl de Baix, Can Segalar, Can Bruixa, Can Farinetes o Cal Coix, entre muchas otras. Ahora, lo que queda de todo eso son numerosos estudios y, lo que es más visible, pequeños homenajes en el nomenclátor de las calles del barrio.

Para más información sobre la historia del barrio, puedes ver este vídeo divulgativo (C) creado por encargo del Distrito.