Los primeros ascensores de Barcelona, elementos decorativos de los edificios de L’Eixample

27 junio, 2012 | Insólito

Ascensor Ateneu Barcelonès

A menudo no nos damos cuenta, pero elementos cotidianos, que utilizamos repetidas veces a lo largo del día o la semana, han sido los responsables de cambios sociales trascendentales para la historia de la humanidad. Algunos de estos cambios fueron tan importantes que no los valoramos como se merecen. Hay un libro que nos ha ayudado a tomar conciencia de que algunos de estos cambios han transformado nuestros hábitos y han pasado a formar parte de nuestra vida, de manera que no podemos conceptualizarla sin ellos. Ya te hablamos de eso en este post pero con otras circunstancias que las que vamos a tratar en esta entrada. Este libro, que repasa 58 inventos que han transformado Barcelona, habla del ascensor como un cambio revolucionario, no solo en nuestra ciudad. Nueva York quizás fue el ejemplo más claro durante la década de los primeros años del siglo XX, cuando la invención de este medio de transporte vertical posibilitó la aparición de los primeros rascacielos, símbolo permanente de los felices años veinte.

El primer ascensor que se instaló en Barcelona fue el del monumento a Colón, construido en 1888 con motivo de la Exposición Universal. Según el libro Coses de la vida moderna, lo construyó la empresa londinense Richmond, y tardaba cuatro minutos en recorrer los 59 metros de la columna. Otros edificios que adoptaron esta innovación tecnológica fueron los desaparecidos almacenes El Siglo y el Grand Hotel; los tres, curiosamente, localizados en las Ramblas. La aparición del ascensor eléctrico posibilitó que, a partir de 1903, se popularizara el uso de este aparato, y por lo tanto la mayoría de los edificios de las Ramblas empezaran a incorporar ascensores, y los promotores inmobiliarios empezaran a valorar al alza los pisos más altos del edificio, contrariamente a lo que históricamente había sucedido hasta entonces, que los pisos más bajos eran los más caros y prestigiosos. Uno de estos nuevos ascensores eléctricos es el que se instaló en el edificio del Ateneo Barcelonés, diseñado por el arquitecto modernista Josep Maria de Jujol, en el año 1906. El mismo artista fue el que casi diez años más tarde se encargaría del diseño de los trabajos de forja del ascensor y el inicio de escalera de la Casa Iglesias, en la calle Mallorca, 284, del arquitecto Antoni Millàs i Figuerola.

Otros ascensores destacables por su diseño innovador de la época, y que a día de hoy siguen llamando la atención son los de la Casa Milà y de la Casa Batlló del paseo de Gràcia. Sin embargo, otros edificios anónimos, la mayoría situados en el barrio de L’Eixample, son sede de preciosos elementos decorativos forjados en metal y acabados de madera. Hay bastantes como para que des un paseo por L’Eixample para admirar los detalles de estas construcciones. A día de hoy, muchos se tienen que adaptar a las diferentes normativas de seguridad, y a pesar de que se hayan tenido que aplicar determinados cambios en la estructura del aparato, estos siguen mostrando su belleza, como un elemento decorativo más del edificio. Si conoces edificios con ascensores bonitos, no dudes en enviarnos las fotos. Las colgaremos en Pinterest.