Un libro retrata a las mujeres barcelonesas del siglo XVIII

14 abril, 2015 | Barceloneses, Insólito

Casarse, encargarse de la casa, tener hijos y ocuparse de ellos. Esta era la vida que esperaba a la mayoría de mujeres a principios del siglo XVIII. Además, difícilmente podían ser independientes, porque de pequeñas dependían del padre y solo al casarse dejaban de estar en esta situación, ya que pasaban a depender del marido. Así era el día a día sobre el papel, pero en la realidad había excepciones, como se puede ver en el libro Les dones: Barcelona 1700 (“Las mujeres: Barcelona 1700”), editado recientemente por el Ayuntamiento de Barcelona.

Les dones: Barcelona 1700 es el undécimo volumen de la colección “La Ciutat del Born. Barcelona 1700”, dirigida por Albert García Espuche, que han escrito seis autoras: Marie Costa, Isabel Pérez Molina, Marta Vicente Valentín, Rosa M. Alabrús Iglesias, Rosa M. Creixell y Julia Beltrán de Heredia Bercero. En la introducción del libro García Espuche explica: “En los anteriores trabajos publicados, las mujeres han estado presentes en diferente medida pero casi siempre, como era inevitable, en un segundo plano. En cada uno de los temas abordados en la colección, el estudio del papel que tuvieron ha constituido, poco o mucho, una carencia, y era obligado que una obra específica procurase llenar ese vacío.”

Las seis autoras repasan, en siete capítulos, los diversos aspectos de la vida y del papel de las mujeres entre el final del siglo XVII y el principio del siglo XVIII. Después de ofrecer una “visión general” del tema, el volumen compara la situación de las mujeres en Barcelona y en Europa, explica cuál era el marco legal en la época, qué relación tenían las mujeres con el mundo del trabajo, cómo actuaban estas en momentos de conflicto y en situaciones de disturbios y guerra, de qué modo el mundo monástico era una vía para alcanzar una cierta libertad y cómo es posible conocer el mundo femenino de aquella época a través de la arqueología.

Dice García Espuche en la introducción: “Las autoras de este volumen dibujan con claridad notable el contexto global que enmarcaba la vida de las mujeres de la Barcelona del siglo XVII y el inicio del XVIII. Era, no hace falta decirlo, un contexto de antiguo régimen, y en aquella sociedad patriarcal las mujeres tenían un papel dependiente de los hombres, tanto en el seno de la familia como fuera de ella.” En cualquier caso, el libro presenta un buen número de excepciones que muestran cómo las mujeres de aquel tiempo encontraron resquicios por donde huir de la dependencia patriarcal a la que en teoría estaban sometidas. Son excepciones significativas, también en cuanto al número de casos que se han documentado, y si se sigue investigando, se pueden encontrar muchos más.

El mundo del trabajo era en su mayoría masculino y, a priori, muy cerrado a las mujeres, aparte de algunos oficios muy concretos, como el de lavandera. Sin embargo, en la práctica hubo mujeres que llegaron mucho más allá en este campo. De entrada hay que decir que, al casarse, la mujer asumía el oficio del marido y lo ayudaba en la tienda y el obrador, con lo que aprendía el oficio. En caso de quedar viuda, existía lo que se llamaba año de llanto, durante el cual la mujer podía continuar el negocio del marido difunto. En muchas ocasiones el tiempo se prolongaba mucho más allá del año. En el libro hay documentado el caso de la viuda Pujol, que, después de la muerte del marido, abrió un hostal en su casa, donde hoy se encuentra el yacimiento del Born; y también el caso de la viuda Torres, que sacó adelante un negocio de pasamanería en el momento del inicio del asedio, entre los años 1713 y 1714.

Las mujeres también jugaron un papel destacado en momentos de conflictos graves. Así lo explica en su capítulo Rosa M. Alabrús, que describe el caso de Jerònima Peiró: “Consiguió que su hijo Antoni tocara el Via fora desde los campanarios de Santa Marta y Santa Maria del Mar.”, (Via fora es la voz de alarma medieval catalana con la que se llamaba a la población a defender sus libertades ante una amenaza externa o interna). Y también explica: “Fueron las mujeres las que difundieron la revuelta por toda la ciudad y a la vez ocuparon varias prisiones.” La autora concluye: “La presión femenina contribuyó, sin duda, a la proclamación del archiduque Carlos como rey de Cataluña.”

El trabajo de estas seis autoras permite conocer un poco más cómo era la vida de las mujeres a finales del siglo XVII y principios del XVIII, y cómo lograron encontrar salidas a pesar de su situación de debilidad frente a los hombres, debido a la sociedad patriarcal en la que vivían. El número, tan importante, de excepciones documentadas permite suponer que investigaciones futuras permitirán saber con más exactitud cuál era la situación real de la mujer en aquella época.