Impuestos

Barcelona es un gran sitio para vivir, pero ¡aquí también existen impuestos! Aunque a nadie le guste pagarlos, son necesarios e inevitables.

El sistema tributario español es complejo. Por eso en esta sección encontrarás información básica sobre los principales tributos que afectan a las personas físicas, con un foco especial en las personas de origen extranjero que se desplazan a vivir a nuestra ciudad. 

Para asesoramiento fiscal o jurídico, o para resolver cuestiones concretas, te recomendamos que te pongas en contacto con especialistas. 

 

Impuestos sobre la renta

En España, los rendimientos que obtienen las personas físicas quedan sujetos a tributación en los siguientes impuestos:

  • IRPF para los residentes fiscales en España.
  • IRNR para los no residentes que obtengan rentas en España.

Además, si eres un trabajador desplazado a territorio español, también es interesante que conozcas la popularmente llamada Ley Beckham.

 

Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)

El IRPF es un tributo de carácter personal y directo que grava la renta de las personas físicas residentes en España de acuerdo con su naturaleza y sus circunstancias personales y familiares.

Como norma general, son contribuyentes del IRPF las personas físicas que tengan su residencia habitual en territorio español.

¿Cuándo se entiende que el contribuyente tiene su residencia habitual en España?

a) El contribuyente permanece más de 183 días durante el año natural (del 1 de enero al 31 de diciembre) en territorio español.

b) Radica en España el núcleo principal o la base de sus actividades o intereses económicos.

c) Salvo prueba en contrario, cuando resida habitualmente en España el cónyuge no separado legalmente y los hijos menores de edad que dependan de aquel.

¿Qué grava el IRPF?

El objeto del IRPF son los rendimientos del contribuyente y las ganancias y pérdidas patrimoniales, con independencia del lugar donde se hayan producido y cualquiera que sea la residencia del pagador.

También están sujetas a tributación determinadas imputaciones de renta establecidas por la ley del impuesto. Las imputaciones de renta son ingresos presuntos que Hacienda estima si se cumplen ciertos requisitos.

Estos son los rendimientos sujetos a tributación en el IRPF:

  • Los rendimientos del trabajo, como por ejemplo el salario que percibe un trabajador.
  • Los rendimientos de actividades económicas, como por ejemplo los rendimientos obtenidos por un trabajador autónomo que tiene un negocio. 
  • Los rendimientos del capital mobiliario, entre los que se encuentran los intereses de cuentas bancarias o de préstamos, los dividendos de acciones, etc.
  • Los rendimientos del capital inmobiliario, como por ejemplo los ingresos percibidos por el alquiler de un inmueble de tu propiedad.
  • Las imputaciones de rentas, como por ejemplo el rendimiento presunto que Hacienda te imputa en función del valor catastral de un inmueble de tu propiedad que no has alquilado.
  • Ganancias y pérdidas patrimoniales, como sería la ganancia o pérdida obtenida en la venta de unas acciones o de un inmueble.
¿Cuánto se paga?

El IRPF es un impuesto progresivo, lo que significa que su tipo de gravamen aumenta a medida que lo hacen los ingresos, ganancias e imputaciones de renta que obtiene el contribuyente. 

Para determinar cuánto debe pagar cada contribuyente por IRPF, de forma resumida y sin profundizar, se determina una cantidad que se llama base liquidable, en la que están contemplados los ingresos netos con los correspondientes ajustes fiscales según las circunstancias personales y familiares. 

Sobre la base liquidable se aplican unos porcentajes o tipos impositivos del IRPF que siguen una escala progresiva, ya que se pretende que las personas que más ganen sean las que paguen más porcentualmente (y no solo en valor absoluto). 

Los tipos impositivos del IRPF son iguales para toda España, pero las comunidades autónomas pueden aplicar variaciones. Si vives en Barcelona, debes mirar los correspondientes a Cataluña. 

El tipo marginal es el más elevado que pueda pagar un contribuyente, es decir, el tramo más alto de porcentaje que se aplica a su base liquidable. En el caso de Catalunya el tipo marginal es del 48 % en 2020.

Por otra parte, debes saber que, con carácter general, los rendimientos del capital mobiliario y las ganancias patrimoniales están sujetos a tipos impositivos que oscilan entre el 19 y el 23 %.

¿Cuándo se presenta la declaración del IRPF?

La declaración del IRPF se suele presentar de manera individual. No obstante, las personas que forman parte de una unidad familiar pueden presentarla conjuntamente.

A grandes rasgos, pueden presentar la declaración conjunta:

  • Las personas casadas, sean sin hijos/as o con hijos/as (menores de edad o mayores incapacitados judicialmente).

 

  • Las personas separadas legalmente y las parejas de hecho con hijos/as a cargo (menores de edad o mayores incapacitados judicialmente). En este caso, solo uno de los progenitores puede presentar la declaración conjunta con los hijos.

Es importante destacar que hay una reducción de la base imponible del impuesto para las declaraciones conjuntas de familias integradas por ambos cónyuges no separados legalmente y, si los hay, por los hijos/as menores que convivan con ellos.

 

 

Impuesto sobre la Renta de No Residentes (IRNR)

El impuesto sobre la renta de no residentes (IRNR) es un tributo de carácter directo que grava la renta obtenida en territorio español por las personas físicas y entidades no residentes en España.

¿Cuándo se entiende que una renta se ha obtenido en España?

El criterio tradicional para determinar si una renta se ha obtenido en España es el de territorialidad. Así, por ejemplo, quedarían sujetos a tributación en el IRNR los rendimientos del trabajo derivados de un trabajo prestado en territorio español o los intereses y dividendos obtenidos de entidades residentes en España. 

¿Cuáles son los tipos impositivos aplicables en el IRNR?

Con carácter general, los tipos impositivos aplicables a las rentas obtenidas por personas físicas que sean contribuyentes del IRNR son:

  • Tipo fijo del 19 % para residentes en la Unión Europea, Islandia y Noruega.
  • Tipo fijo del 24 % para el resto de las personas contribuyentes.

 

No obstante, tributarán siempre al tipo fijo del 19 % las ganancias patrimoniales, los intereses y los dividendos.

 

Régimen fiscal especial aplicable a trabajadores desplazados a territorio español (Ley Beckham) 

Existe un régimen especial para personas trabajadoras desplazadas al territorio español que se concibió con la finalidad de atraer a personas altamente cualificadas para mejorar la internacionalización y la competitividad de las empresas locales. 

Este régimen se conoce popularmente como Ley Beckham porque algunos clubes de fútbol lo utilizaron para fichar a jugadores y el futbolista inglés David Beckham fue uno de los primeros que se benefició de él. No obstante, después de algunas modificaciones, actualmente esta ley excluye a los deportistas profesionales.

Las personas físicas que adquieran su residencia fiscal en España, como consecuencia de su desplazamiento a territorio español, pueden optar por tributar por el IRNR con la aplicación de algunas reglas especiales y manteniendo la condición de contribuyentes por el IRPF. 

¿Cuál es el tiempo de aplicación de la Ley Beckham?

La Ley Beckham es aplicable en el período impositivo en que se efectúe el cambio de residencia y durante los cinco períodos impositivos siguientes (1+5).

Por ejemplo, si una persona trabajadora se desplaza a España en septiembre de 2020, solicita la aplicación de este régimen fiscal y se lo conceden, esta ley se aplicará durante el año 2021 (primer año en que cambia de residencia en España) y los 5 años siguientes, esto es, de 2022 a 2026.

¿Cuáles son los requisitos para optar a la Ley Beckham?

Para optar por este régimen especial, deben cumplirse las siguientes condiciones:

a) No haber sido residente en España durante los diez períodos impositivos anteriores a aquel en el que se produzca el desplazamiento.

b) Que el desplazamiento se produzca como consecuencia de alguna de las siguientes circunstancias:

  • Un contrato de trabajo (se exceptúan deportistas profesionales) con una empresa española o cuando el desplazamiento sea ordenado por el empleador y exista una carta de desplazamiento de este.
  • La adquisición de la condición de administrador en una sociedad española no vinculada (participación inferior al 25 %).

c) Que no se obtengan rentas que se calificarían como obtenidas mediante un establecimiento permanente en España.

Es muy importante destacar que hay un plazo para optar a este régimen especial. Si quieres acogerte a él, deberás informar a la Agencia Tributaria como máximo en los seis meses siguientes desde la fecha del alta en la Seguridad Social en España o en la documentación que te permita, si es tu caso, el mantenimiento de la legislación de Seguridad Social de tu origen. Si no lo haces durante este plazo, perderás esta ventajosa oportunidad.

¿Cuáles son los principales incentivos de la Ley Beckham?

Bajo la Ley Beckham la persona contribuyente tributa exclusivamente por las rentas obtenidas en territorio español, a excepción de los rendimientos del trabajo, los cuales quedan sujetos a tributación en su totalidad con independencia del lugar donde se hayan producido y cualquiera que sea la residencia del pagador.

Además, el tipo impositivo aplicable es el 24 % hasta 600.000 euros y el 47 % por el exceso. No obstante, los dividendos, intereses y ganancias de capital tributarán a un impositivo entre el 19 % y el 23 %.

Finalmente, es interesante destacar que la persona contribuyente a la que le resulte de aplicación la Ley Beckham quedará sujeta por “obligación real” en el Impuesto sobre el Patrimonio. Es decir, esta persona tributaría en España exclusivamente por los bienes o derechos de que sea titular y estén situados, puedan ejercitarse o hubieran de cumplirse en territorio español.

 

Impuestos sobre la propiedad de bienes y derechos

En este apartado encontrarás el Impuesto sobre el Patrimonio (IP) y el Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI). 

Impuesto sobre el Patrimonio (IP)

Los tributos en general son siempre dolorosos, pero el Impuesto sobre el Patrimonio es uno de los que menos gusta. Se aplica tanto a los residentes fiscales en España como a los no residentes fiscales, aunque la mayoría de las personas no están obligadas a presentar la declaración de este impuesto. 

El Impuesto sobre el Patrimonio es un tributo anual que grava el patrimonio neto de las personas físicas a fecha de 31 de diciembre de cada año. 

Se trata de un impuesto individual y, por lo tanto, no admite declaraciones conjuntas con el cónyuge o con la unidad familiar. 

¿Qué grava este impuesto?

Para calcular el patrimonio neto de una persona, se considera el valor del conjunto de bienes y derechos de los que sea titular, y a este importe se le resta el valor de las cargas y gravámenes que recaigan sobre los bienes, así como las deudas u obligaciones personales de las que deba responder. 

Los bienes y derechos que se incluyen, grosso modo, son propiedades inmobiliarias (viviendas, fincas, etc.), ahorros, acciones de empresas, automóviles de lujo, barcos, joyas, obras de arte (con algunas excepciones), etc. 

Si tienes la residencia fiscal en España, el Impuesto sobre el Patrimonio se aplica a los bienes y derechos que tengas en todo el mundo. 

En cambio, si eres no residente fiscal o bien estás bajo la Ley Beckham, solo se aplica a los bienes y derechos que tengas en España. Por lo tanto, los que tengas en otros países no se tendrán en cuenta. 

¿Existe algún mínimo exento de tributación?

Con carácter general, no tienen obligación de presentar esta declaración aquellos residentes fiscales en España cuyo patrimonio neto no alcance los 700.000 euros (500.000 euros en Cataluña).

Por otra parte, las personas físicas que tributen en el IRNR o estén acogidas a la Ley Beckham únicamente tributarán en el Impuesto sobre el Patrimonio si tienen un patrimonio neto superior a 700.000 euros. Este es su límite exento. 

¿Cuáles son los tipos de gravamen aplicables?

Sobre la base del patrimonio neto, se aplican unos gravámenes o tipos impositivos expresados en porcentaje. Estos tipos generales oscilan entre el 0,2 y el 2,5 %. No obstante, para los residentes en Cataluña, el tipo marginal o el más alto es el 2,75 %.

 

Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI)

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles (IBI), también conocido como impuesto sobre la propiedad, es un tributo directo de carácter real. Lo aplican los ayuntamientos y grava el valor de la titularidad y otros derechos reales que recaen sobre bienes inmuebles.

¿Quién tiene que pagar el IBI?

El IBI lo pagan las personas propietarias de cualquier bien inmueble o bien aquellas personas que tienen el derecho de usarlo, tienen una concesión o son titulares (los usufructuarios, concesionarios o titulares). 

¿Qué grava el IBI?

El IBI se basa en el valor catastral del bien inmueble, que lo fija el Ministerio de Hacienda.

El valor catastral, que habitualmente es inferior al precio de mercado del bien inmueble, se determina teniendo en cuenta diferentes factores, como el tamaño de la construcción, la clasificación del terreno en el que está construida la propiedad, la proximidad a servicios o infraestructuras púbicas, etc.

Cada cierto tiempo, las autoridades públicas pueden actualizar los valores catastrales.

Sobre este valor catastral, se aplica un tipo impositivo, que puede variar significativamente según el municipio donde tengas la propiedad.

¿Cada cuánto se paga el IBI?

El IBI tiene carácter anual, aunque la mayoría de los ayuntamientos permiten fraccionar el pago durante el año.

 

Impuestos indirectos

Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados

El Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados es un tributo de naturaleza indirecta que grava las tres modalidades siguientes:

  • Las transmisiones patrimoniales onerosas (TPO)
    Esta modalidad grava las transmisiones onerosas por actos entre personas vivas de todo tipo de bienes y derechos que integran el patrimonio de las personas físicas o jurídicas. También grava la constitución de algunos derechos (arrendamientos, derechos reales, préstamos, etc.). 

    Por ejemplo, la transmisión de una vivienda de segunda mano entre particulares quedaría sujeta a TPO.
     

  • Las operaciones societarias (OS)
    Como su propio nombre indica, esta modalidad grava las operaciones societarias (constitución de sociedades, aumento de capital, disolución de sociedades, etc.).
     
  • Los actos jurídicos documentados (AJD)
    Se encuentran sujetos a la esta modalidad los documentos notariales, las primeras copias de escrituras y las actas notariales cuando concurren una serie de circunstancias.

Hay un régimen de incompatibilidades entre las diversas modalidades del impuesto que hace que un mismo acto no pueda ser liquidado al mismo tiempo por TPO y por OS.

 

Impuesto sobre el Valor Añadido

El Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) es un impuesto indirecto que grava el consumo que realizan los ciudadanos de productos o servicios, con independencia de su renta. 

Actualmente existen tres tipos de IVA:

  • El IVA general, que se aplica por defecto a todos los productos y servicios. El tipo impositivo es del 21 %.
    Por ejemplo, si compras un reloj, pagarás un IVA del 21 %.
     
  • El IVA reducido, cuyo tipo impositivo es del 10 %. El IVA reducido se aplica con carácter general a los productos de alimentación, hostelería, restauración, compra de viviendas, etc.
    Por ejemplo, si te hospedas en un hotel, pagarás un IVA del 10 %.
     
  • El IVA superreducido, cuyo tipo impositivo es del 4 % y se aplica a los productos de primerísima necesidad (pan, verduras, leche, etc.). 

No obstante, hay algunos productos y servicios que están exentos del impuesto, como por ejemplo los seguros, los productos financieros y la enseñanza en centros públicos o privados.

El consumidor final es el que paga el IVA y las empresas, las que actúan como recaudadoras del impuesto y lo ingresan en Hacienda.

 

Otros impuestos

Impuesto de circulación

Las personas propietarias de vehículos aptos para circular por vías públicas deben pagar anualmente el Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM), conocido popularmente como impuesto de circulación

El IVTM deben pagarlo anualmente los propietarios de vehículos dados de alta y la cuota de este impuesto depende de la potencia y la clase del vehículo.

Este impuesto lo gestiona el ayuntamiento del municipio en el que esté registrado el vehículo.

La inscripción la gestiona la Dirección General de Tráfico.

También puedes consultar los trámites relativos a la matriculación de vehículos y al canje del permiso de conducir.

 

Para más información

Puedes consultar las distintas Haciendas Públicas de referencia: 

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