Ir a pie es una actividad cotidiana muy beneficiosa para nuestra salud y, al mismo tiempo, la manera de desplazarnos más económica, eficiente y equitativa, y cero contaminante.

Cada día, en Barcelona, hacemos en torno a 2,5 millones de desplazamientos a pie, lo que representa más del 30 % del total de desplazamientos de la ciudad.

En Barcelona caminamos por aceras con pasos de peatones bien señalizados, circulamos por zonas exclusivas para peatones, aprovechamos las calles de plataforma única o la pacificación de las zonas 30, accedemos con las escaleras mecánicas o los ascensores a los barrios de montaña o paseamos por parques y jardines a la sombra de más de 250.000 árboles viarios, disfrutando de la ciudad al compás de nuestros pasos.

Una movilidad activa y segura nos ofrece confort y contribuye a una ciudad más saludable para nosotros y para las generaciones futuras.

La prioridad: los peatones

Barcelona dispone de elementos que garantizan la accesibilidad de sus calles y espacios públicos y hacen una ciudad amable para peatones de todas las edades y condiciones físicas.

Pasos de peatones con rampas, encaminamientos para personas con discapacidad visual, semáforos acústicos, calles de plataforma única, aceras anchas, etcétera; garantizar la accesibilidad en la ciudad de Barcelona es una labor conjunta de los departamentos municipales implicados en la planificación, el diseño y la gestión del espacio público.

Las personas mayores son uno de los colectivos usuarios de la vía pública más vulnerables. Circulemos con respeto por las calles de la ciudad y tengamos especial cuidado y consideración.

  • Camina siempre por la acera. Evita caminar por los carriles bici o por la calzada.
  • Respeta los semáforos.
  • Cruza siempre por el paso de peatones.
  • En los pasos de peatones sin semáforos, debes tener más precaución.
  • Presta una atención especial a los vehículos que giran en las intersecciones.

Barcelona es una ciudad de peatones. El objetivo es reducir el número de accidentes apelando a varios colectivos de usuarios del espacio público (peatones, conductores y ciclistas) y recordando que en la calle el peatón siempre tiene la prioridad.

La seguridad vial y la reducción de la siniestralidad es uno de los objetivos principales de la planificación de la movilidad.